Sábado 18 de Diciembre de 2021
El tropezón del final, el que le impidió a Central jugar la próxima edición de la Copa Sudamericana ya está, es historia, pero ese mal paso en la última fecha tendrá implicancia directa en el futuro. Porque amén de la chance desperdiciada en la que el equipo canalla se perdió de sumar prestigio y porqué no algunos dólares extras, recargará las tintas sobre las obligaciones de protagonismo de cara al próximo torneo, en el que habrá doce equipos que afrontarán doble competencia y, por obvias razones, podrían resignar pretensiones en el ámbito local. Es ahí donde Central deberá demostrar inteligencia, para aprovecharse de una situación en la que no siempre le fue fácil sacar rédito, pero está claro que la potencialidad del equipo se medirá por lo que pueda hacer en una competencia en la que, para muchos, habrá un desvío de la atención.
El rearmado del nuevo plantel es un hecho y a esta altura nadie pone en discusión que las pretensiones del Kily González pasarán por la llegada de algunos refuerzos de jerarquía, que le permitan potenciar a los que ya están, sobre todo en esto de seguir creciendo a los más jóvenes. Ahora, el panorama no sólo es distinto en cuanto a la cantidad de refuerzos que puedan llegar, sino en las ambiciones y las obligaciones que pronto golpearán las puertas de Arroyito.
Pararse frente a la clasificación de la tabla acumulada, de la que Central quedó finalmente bastante relegado, no hace otra cosa que advertir que habrá doce equipos que además del torneo local tendrán la chance de jugarse una ficha en el plano internacional. Y Central no está dentro de ese selecto grupo.
Después, estará en cada uno de esos equipos ver en qué canasta pone los huevos, si en el torneo local o en el ámbito internacional, pero se entiende que ningunos de ellos dejará pasar la oportunidad que se les presenta. Lo que se viene es un torneo de 28 equipos (los 26 que ya estaban más Tigre y Quilmes o Barracas Central), divididos en dos zonas de 14, con un interzonal de clásicos. Clasificarán los cuatro primeros para jugar cuatros, semi y final.
En ese lote de equipos que podrían “desproteger” el campeonato doméstico están River, Vélez, Talleres, Colón, Estudiantes, que jugarán Copa Libertadores, además de Banfield, Defensa y Justicia, Independiente, Lanús, Racing y Unión, que lo harán en Copa Sudamericana. Para todos serán largas semanas con fase de grupo mediante, en ambas competencias. Decir que este escenario pone a Central como uno de los principales candidatos a pelear el próximo torneo es un error, porque para llegar a eso el Kily deberá lograr que su equipo dé un verdadero salto de calidad desde lo futbolístico, pero sí es viable pensar en la posibilidad de hallar algún tipo de atajo frente a la ilusión de protagonismo.
El ejemplo propio es bastante bueno para entender por dónde viene la mano y lo que podría suceder a la mayoría de esos equipos que tendrán participación en el terreno internacional. Porque si hubo algo que Central sufrió en el campeonato que acaba de finalizar fue ese arranque de semestre en el que la doble competencia le jugó decididamente una mala pasada. Es imposible no recordar esa enorme cantidad de puntos que el canalla dejó en el camino por los inconvenientes que se le presentaron en esto de no contar con un plantel numeroso y, en consecuencia, con un buen recambio.
Central no es de los clubes que todos los años pelea el título, de hecho en este último tiempo debió conformarse con meterse en alguna copa internacional. Por eso tampoco es una regla de tres simple, esto de que si no juega copa estará obligado a ser protagonista.
No le hace falta demasiado a Central para mejorar lo realizado en este último torneo, en el que el andar del equipo fue fluctuante, sin demasiada consistencia y siempre expuesto a los vaivenes, aunque, claro, lo más trascendente se reduce a que los números no le dieron para lograr esa clasificación que tanto se deseaba y finalmente no llegó. Pero en medio de la necesidad que tendrá el Kily de mejorar esa performance, está la intención de armar algo más o menos serio, que le abra alguna pequeña hendija a la ilusión y, en la medida de lo posible, el equipo pueda sacar provecho de jugar enfocado solamente en una competencia.
En un semestre de copas internacionales y con 12 equipos con los pies metidos en ese barro, Central podría darle vida al viejo refrán del “a río revuelto, ganancia de pescadores”. Dependerá de Central lograr que el desencanto de la no clasificación pueda transformarse en una ocasión propicia para dar pelea.