Ovación

Central consiguió un justificado triunfo ante Quilmes con mucha actitud

La victoria de anoche 3-1 en Arroyito demostró que los anhelos canallas todavía no tienen el sustento de base necesario desde el juego, pero con fibra de sobra para seguir buscando.

Sábado 09 de Agosto de 2014

Era el momento de establecer un gesto. Al menos un primer esbozo. Algún pasaje que invite a imaginar un futuro cercano con ambiciones renovadas y una versión superadora. Y en ese sentido, el acto inicial del torneo entregó un mensaje con algunos contrastes para Rosario Central. Porque ganó bien, sin tanto fútbol, pero con gran actitud y perseverancia. La victoria de anoche 3-1 sobre Quilmes en Arroyito demostró que los anhelos canallas todavía no tienen el sustento de base necesario desde el juego, pero que le sobra fibra para seguir en la búsqueda del protagonismo pretendido.

El conjunto auriazul necesitaba una señal de confirmación de rumbo y un guiño para animarse a más. Era un desafío. Interno. Ineludible. Debía atender sus necesidades y obligaciones ante la contemplación y la exigencia de un estadio repleto. Y quedó a la vista que la respuesta no fue del todo convincente, aunque eso poco le importó al hincha que se fue gritando a los cuatro vientos la victoria.

Quilmes, aún con sus limitaciones, lo llegó a poner en aprietos. Lo hizo sufrir. Con dientes apretados, pelota parada y un tiro libre de Arnaldo González que provocó los minutos de más enredo en el local, sobre todo en el final del primer tiempo.

Central logró un triunfo importante, con mucha más holgura en el marcador que en el desarrollo y eso le sirve para encarar la primera recta del certamen con la cabeza levantada y un envión anímico importante. Típico de estas gestas emotivas.

Más allá de que este último torneo corto no correrá a nadie con la soga del descenso, Central tiene requisitos propios. Intrínsecos. Sabe que de la mano de Russo enterró viejos fantasmas, se plantó con firmeza en primera división y advierte un horizonte posible. Después de mucho tiempo transita animado, sin urgencias conspiradoras. Con metas recicladas, y un atractivo triple frente de competencia con el torneo local, la Copa Argentina y la Sudamericana.

Pero esa serenidad, no le sirvió de ninguna manera anoche para exhibir en cancha una puesta suficiente. Muy lejos estuvo de ese estado. Sólo hubo una gran cuota de decisión en el segundo tiempo para dar vuelta la historia con carácter y con diferencia de pesos específicos.

Los goles del Loco Abreu, Delgado y Cachete Acuña permitieron salir de las imprecisiones y la confusión de la etapa inicial, y perfilaron un triunfo nacido desde el sacrificio, desde el caudal sanguíneo, pero alejado de toda situación de firmeza y claridad.

Más allá de todo, el triunfo de anoche con Quilmes dejó una mueca de optimismo. Leve, pero perceptible. Es que Central todavía debe saldar deudas y crecer muchísimo desde lo futbolístico para seguir alimentando sus ilusiones de encontrar un salto de calidad. Pero demostró que mientras va en camino se permite triunfos viscerales, de esos que ayudan y fuerzan vibraciones, desde otro costado.

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