Miércoles 11 de Enero de 2023
La estadía de Central en La Serena llegó a su fin y al canalla le queda un largo camino por desandar hasta el comienzo del torneo local, incluso en el medio habrá otro pequeño trayecto en suelo chileno, con dos ensayo más. Estos dos encuentros que disputó Central en Coquimbo seguramente no son determinantes, en ningún aspecto, pero sí comienzan a dar un pantallazo sobre el lugar en el que está parado el equipo, con algunas primeras conclusiones que comienzan a aparecer, sin necesidad de forzar esa búsqueda. A esta equipo le faltan no menos de cuatro o cinco jugadores titulares. Esa es una de las primeras aseveraciones que se pueden hacer sin temor a equivocaciones. Y no se trata de que lo que falta es esa cantidad de refuerzos (algún sí siguen siendo necesario), sino que hay nombres propios que todavía no estuvieron, al menos desde el arranque y que se estima están en cabeza de Miguel Angel Russo para la base de lo que vendrá. Y de a poco el equipo ingresará en una etapa en la que Russo comenzará a tener el material de análisis suficiente como para empezar a determinar quién ganó terreno en la pretemporada y de quién se quedó a mitad de camino.
Lo que vale la pena destacar es que el principal y gran objetivo es la posibilidad de lograr minutos de juego para que los jugadores comiencen a familiarizarse con la ritmo de competencia. Es cierto que en los partidos de pretemporada los resultados no importan demasiado, pero hacen a la cuestión. Para el canalla no hubiese sido lo mismo irse de La Serena con la Copa de Verano 2023 bajo el brazo que hacerlo de la forma en que lo hizo. Desde lo anímico hubiera sido un empujoncito.
Hubo dos imágenes en la noche del martes que fueron un sello a fuego. Cuando Malcorra anotó para Central, Russo levantó los brazos y los dejó extendidos durante varios segundos. Primera señal de que el DT quería jugar, pero también ganar. Y otra: tras el partido, Russo dejó la sensación en la conferencia de prensa que quedó un poco enojado con algunos errores propios, que fueron los que le facilitaron las cosas a Coquimbo.
Así, en paralelo a la tranquilidad por el simple hecho de que el equipo sume minutos de fútbol, están esas conclusiones que el entrenador va sacando, por más que se traten recién de los dos primeros ensayos.
Varios nombres afuera
A los dos equipos que Russo puso en cancha en esta Copa de Verano hay varios jugadores que deberían estar más cerca de la titularidad. Carlos Quintana jugó un partido y el otro no, pero se estima que será de una de las principales cartas de Russo para la zaga central. Podrá ser con Komar, Almada o muy probablemente con Facundo Mallo, quien todavía no sumó minutos para no exigirlo demasiado y exponerlo a alguna lesión.
Algo similar sucede con Octavio Bianchi, el centrodelantero que peleará el puesto con Candia, Martínez Dupuy y el propio Alejo Veliz, quien se encuentra en el Sub 20 que dirige Javier Mascherano. Ahí nomás ya hay tres nombres (Mallo, Bianchi y Veliz) que en estos primeros ensayos no estuvieron.
¿Walter Montoya? Es número puesto desde el momento mismo en que esté al ciento por ciento desde lo físico y lo futbolístico. Russo recién le dio participación ante Coquimbo (contra Universidad de Chile jugó durante la mañana para el alternativo) porque es otro a los que no quiere apurar. Ahí ya van cuatro, sin contar los refuerzos por los que se espera. Agustín Toledo, cuando se recupere, se estima que será una de las principales alternativas de recambio.
Refuerzos sí o sí
En el lote de jugadores que debieran estar cerca de la titularidad están los refuerzos que sí o sí deben llegar. Desde afuera eso se ve de manera clara, pero lo importante es que así lo piensa el entrenador. Russo es consciente de la necesidad imperiosa de sumar un marcador de punta por izquierda, hoy el puesto más flaco del equipo.
El Colo Rodríguez le puso mucha voluntad en los dos partidos, pero quedó en claro que no es su puesto natural. En el primer amistoso no la pasó del todo bien con el extremo de la U y en el segundo hubo varias ocasiones en las que llegó a destiempo (es probable que ello le ocurra por el momento de preparación en el que está el equipo). En la jugada del primer gol tardó en ir a cubrir a quien recibió el lateral, que fue quien convirtió.
Russo está esperanzado en que llegará un jugador que sea solución al enorme problema que le causó a Central la partida de Lautaro Blanco, quien indudablemente no tenía reemplazo. Es la posición que, hoy, más preocupación genera.
Russo también espera por el arribo de un volante creativo, alguien que le permita el cambio de ritmo y la posibilidad de romper lineas. Confía mucho en lo que le pueda dar Malcorra, pero del otro lado tiene a un chico con pocos partidos, como lo es Juan Cruz Cerrudo. Es más, alguien aquí en Chile dejó entrever que si está la posibilidad de que lleguen dos mediocampistas, buscarán también a ese segundo.
La batalla del arco
A esta altura es un hecho que Russo pretende analizar minuciosamente lo que le ofrecerán Jorge Broun y Gaspar Servio en estos partidos preparatorios. No se sabe de qué manera actuará el técnico de aquí en más en ese puesto, pero por lo pronto hasta aquí hubo un partido para cada uno. A los dos le convirtieron.
Ni Broun, ni Servio parecieron tener grandes responsabilidades en los goles, pero está claro que la lectura del cuerpo técnico es mucho más fina y además de eso se analizan otras cuestiones.
En lo que tiene que ver con las jugadas en sí, a Fatura lo agarraron mano a mano, a la carrera, en una acción difícil para cualquier arquero. En el primer gol de Coquimbo, Servio vio cómo la pelota viajaba al ángulo (pudo imagina que el balón iba a ir hacia allí, pero siempre tuvo a Almada tapándole la visión, que era quien marcaba al delantero rival) y en el segundo no alcanzó a retenerla en medio de una serie de rebotes, antes de la sorpresa con la que se encontró tras el error de Mac Allister.
Conclusiones tras aciertos, errores
Por más amistosos que sean y por más puesta punto que se busque, los buenos o malos partidos son los que van posicionando al jugador frente a los ojos del entrenador. Y Russo ya vio 180 minutos, a partir de los cuales puede empezar a tejer ciertos análisis. Entre las buenas podrá rescatar el rendimiento de Ignacio Malcorra, quien fue de menor a mayor; las ganas y el empuje de Kevin Ortiz (el DT le dio la cinta de capitán en ambos partidos); el buen ingreso del Pupi Ferreyra contra la U y algunas cositas interesantes que mostró en el primer tiempo contra Coquimbo, cuando logró juntarse con Malcorra, y por ahí algo más.
“Me voy con bronca porque los dos goles fueron errores propios”, tiró Russo después del partido con Coquimbo. Alcanzaba con verle la cara de fastidio al DT en la inmensa sala de conferencias del estadio Francisco Sánchez Rumoroso para entender inmediatamente que hubo también cosas que no le gustaron.
Mac Allister cometió un error importante y encima fue partícipe también en el tanto de la U, en el primer encuentro. En ambas ocasiones quedó tomándose el rostro, admitiendo el yero que había cometido. Un error grave en cada partido no es lo ideal para su currículum en este proceso de rearmado de equipo.
Cuentan que a Russo también lo fastidió mucho la acción del primer gol, sobre todo porque se trató de una jugada que había sido ensayada en campo y hasta con la apoyatura de videos.
Hay varias cuestiones más que se podrían analizar ya a esta altura de la pretemporada y esas, más otras tantas, Russo seguramente las tiene en la cabeza. Central vino a Chile a jugar, a adquirir rodaje y a amigarse con le pelota, pero en el mientras tanto, y ya con dos partidos encima, la primeras conclusiones van apareciendo.