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Central cayó ante River, aunque jugó bien y se vio perjudicado por el arbitraje

Perdió 2 a 0 y se quedó sin invicto. Pero el resultado no fue justo, ni por asomo fue menos que River y encima Néstor Pitana no le cobró dos penales.  

Lunes 01 de Junio de 2015

Explicar por qué Central perdió ayer ante River es tan fácil de ponerle palabras como afirmar que el equipo de Coudet no estuvo tan lejos de mantener su imbatibilidad en el torneo. Es más, la sensación de injusticia no sólo se instaló en el resultado, también Central fue claramente perjudicado por las fallas de Néstor Pitana, quien no cobró un penal de Kranevitter a Yeimar Gómez Andrade y otro de Funes Mori a Ruben.
  Igual, en el fútbol los triunfos se riegan con goles y no basta con las intenciones. Y River los hizo con Teo Gutiérrez y Mayada, mientras que Central siempre se encontró con el muro que levantó Barovero. Así de simple debe analizarse esta historia que encontró de nuevo a Central yéndose del Monumental pateando piedritas y maldiciendo una cancha que le resulta esquiva desde el 97.
  Separada la hojarasca del resultado y de la clara injerencia que tuvo Pitana, ahora sí es momento oportuno de correr el telón para ver los matices de la primera caída del conjunto de Coudet en el torneo. En esa dirección, lo primero que debe decirse es que a Central nunca se le nubló la vista para encauzar sus responsabilidades. Si bien es cierto que no salió a plantarse de cara, como dijo Gallardo en la nota que le concedió a Ovación, igual fue valorable que le diera continuidad a su propuesta a la hora de levantar la mano y mostrar cuál es el verdadero camino.
  Mucho tuvo que ver en esto el acierto de Coudet de detectar por donde estaba el negocio para hacerlo retroceder a River. El Chacho lo puso a Jonás por la izquierda para que hiciera de un galgo en cada corrida con Mayada. Justamente de los desbordes del volante de Central llegaron las mejores oportunidades del equipo, aunque todas terminaron en Barovero.
  Esa movida de Coudet de ubicar a Jonás por la raya debe interpretarse como una declaración de intenciones y principios de Central. Porque el equipo no fue ni por asomo menos que su rival. Incluso, por momentos atacó sin remordimientos a un River de investidura colectiva ya probada y que si no fuera por la omisión que hizo Pitana de las jugadas que debieron cobrarse penales, seguramente la cosa no hubiera terminado como finalizó.
  La otra hendija por la que se filtró esta derrota fue la diferencia de jerarquías que hubo entre uno y otro equipo. Más allá de que el conjunto de Gallardo dio señales de cierta relajación y no se copió de lo que había mostrado hace unos días contra Cruzeiro en Brasil por la Copa, igual a sus jugadores les alcanza con aparecer como fantasmas para resolver un partido. Teo puede hablar de eso y mucho más. Y en esto no hay lugar para lecturas a medias. Que no se haya notado que River es largamente más equipo que Central no invalida que habitualmente a los partidos los definen los grandes jugadores.
  Central no debe tomarse a la tremenda la derrota de ayer. Se entiende la calentura de Coudet y los jugadores por la actuación de Pitana. También se saluda que el equipo no salió magullado colectivamente ante River. Pero Central se demostró a sí mismo que puede ser un intruso competitivo y pelear seriamente el campeonato.

El Chacho Coudet no resignó sus convicciones

Si es cierto que Eduardo Coudet cuando se hizo cargo dijo que el modelo de equipo a seguir era River, ayer dio un paso adelante en ese intento. Porque a pesar de la derrota y con menos meses de planificación y trabajo que su colega Marcelo Gallardo, Central no fue menos que el conjunto millonario. Obviamente en esta suerte de comparación debe hacerse la salvedad de que el Chacho no cuenta con valores tan calificados como sí tiene el Muñeco. Por eso fue saludable la puesta en escena que ayer tuvo el conjunto auriazul.
 

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