Jueves 17 de Septiembre de 2020
Un parate con aguas que parecían calmas y comenzaron a agitarse. Eso es lo que vivió hasta aquí Central en estos seis meses sin fútbol en Argentina, con un equipo parado pero al que no le faltaron cambios que movieran el avispero, apareados a una economía que, como en muchos otros órdenes de la vida, sintió los coletazos. Frente a la imposibilidad de jugar y de esa forma mostrar jugadores, Central se vio imposibilitado de generar recursos en la dimensión que tenía proyectado. Por eso las partidas de algunos de sus futbolistas fueron a préstamo y no mediante ventas que le hubiesen permitido al club lograr algún otro tipo de recaudación. En el medio, un cambio de entrenador, el rearmado de un plantel que se desmembró más de lo que se fortaleció y la lógica intriga de cómo responderá el equipo cuando le llegue la hora de salir nuevamente al ruedo.
Fueron seis meses en los que un par de nombres propios generaron demasiada trascendencia. Cristian González uno y Marco Ruben el otro. El Kily, un histórico de la casa, dio el salto que siempre buscó y hoy es el DT. En él están depositadas las expectativas de una dirigencia que de una vez por todas pretende poner en funcionamiento un proyecto futbolístico determinado. Ruben fue el otro actor en cuestión. Otro histórico que, a diferencia del Kily, decidió tomar distancia, al menos por este 2020, lo que lleva a pensar que será definitivo.
Así como se estancó el fútbol, lo mismo ocurrió con la economía del club. Es que si hubo algo de lo que se habló en Central durante la pandemia, especialmente en los últimos meses, fue de los enormes problemas económicos por los que atraviesa, que nadie sabe a ciencia cierta si son pasajeros o llegaron para quedarse, pero que sin dudas existen.
Una tanda de jugadores (entre ellos el arquero y capitán Jeremías Ledesma y el delantero Ciro Rius) que se fueron, algunos poquitos que llegaron y las incógnitas lógicas que impone un cambio de mando en un equipo que lucirá renovado desde los nombres y al que el capitán Kily sin dudas intentará meterle otra impronta, en principio con algo más de osadía que lo que se estaba viendo con Diego Cocca. ¿Con inserción de chicos de las divisiones inferiores? Otro de los grandes interrogantes y piedra angular del tan mentado proyecto.
Central es de esos clubes a los que les gusta la convulsión permanente y en tiempos de coronavirus, donde el mundo en cierta forma se adormeció, en Arroyito pasaron cosas, y lo más destacado fue sin dudas el cambio de timón en lo futbolístico.