Lunes 15 de Mayo de 2023
Central salió a jugar ante Vélez con el chasis averiado. Porque para un plantel corto al que no le sobra nada, tener tres bajas sensibles en posiciones determinantes de la cancha no es nada sencillo. Y no es excusa, pero el canalla estaba diezmado, en especial en la tenencia del medio y la finalización de las jugadas. Y estas dos variables fue de lo que más careció en la noche del 0 a 0 ordinario de Liniers, ante un Vélez lleno de urgencias y limitaciones, pero que siempre trató de dañar a Broun.
Sin el doble cinco titular, por la baja de Kevin Ortiz por cinco amarillas y sin el experimentado Walter Montoya, que deberá ser operado del tobillo, el canalla perdió la médula de su mediocampo. Los dos venían en alza y eran inamovibles, por lo que sus ausencias se sintieron. Y además no tuvo a su nueve de oro, el optimista del gol Alejo Veliz, ahora abocado a la selección argentina sub-20.
Fueron tres bajas muy sensibles, que sin dudas condicionaron el planteo de Miguel Russo, que de entrada nomás se focalizó más en cuidar el arco propio que en atacar el ajeno. A pesar de que Vélez llegaba a los tumbos y con hinchas exigiendo la victoria desde la previa.
Para el doble cinco la solución de Russo fue la lógica. Adentro Francis Mac Allister y Agustín Toledo, dos soldados aguerridos en la noche velezana, pero con municiones sólo para defender y con la trinchera trazada no más allá del círculo central.
Esto hizo que el canalla sea un equipo partido entre siete hombres predispuestos a defender (sumando a los cinco defensores) y con tres hombres de avanzada, pero aislados del resto y entre ellos mismo: Malcorra, el mejor de Central por inteligencia para moverse y administrar la pelota, Campaz y Candia, ambos apagados.
Mac Allister fue más prolijo con la pelota y luchó siempre. Toledo fue a todas con enjundia, pero le costó ser preciso como era lógico por el poco rodaje. Igual los dos cumplieron la mitad del libreto, pero les faltó el resto, el hecho de cruzar con criterio a campo enemigo.
Y arriba Veliz se extrañó horrores. Porque Alejo sabe generar peligro con lo poco que le tiran, pero Candia nunca pudo entrar en sintonía ante los de Gareca. Central pudo salir del paso y el punto que logró ante Vélez es positivo desde lo emocional y para sumar en la tabla de las copas.
Pero de ahora en más el gran dilema de Russo será suplantar a Veliz y a Montoya para lo que viene. Porque Ortiz podrá volver. Y se le genera el problema extra de la roja de Martínez. En esta semana de muchas bajas, el canalla no naufragó. Para lo que viene deberá volver a navegar en un mejor funcionamiento.
Giaccone pagó el pato y jugó muy poco
Miguel Russo tuvo seguramente dudas a la hora de formar el once y se habrá tomado todo el tiempo. Porque en el bosquejo de la estrategia a usar debía optar en armar un rocosa defensa o buscar el equilibrio para no desproteger la ofensiva. Optó claramente por la primera posibilidad y el que pagó de alguna manera el pato fue Lautaro Giaccone, quien otra vez debió dejar el once en condición de visitante cuando hace rato viene pidiendo pista para ser un titular habitual.
Tanto fue así que Giaccone no solo no formó parte del once inicial sino que ingresó demasiado tarde al partido, por Jaminton Campaz. Poco tiempo para cambiar algo, aunque en sintonía con Tomás O’Connor Central fue un poquito más audaz al final, hasta por supuesto la expulsión de Damián Martínez.
Claro, ante Talleres fue la primera vez que Russo mandó a Giaccone desde el vamos, con un esquema similar al que usa en el Gigante, y Central se volvió con las manos vacías. Quizás también pudo haber influido esa situación en la definición del técnico, como el hecho por supuesto de tantas bajas importantes, dos de ellas en un lugar neurálgico como la mitad de la cancha