Martes 25 de Agosto de 2020
Jonathan Bottinelli ya es refuerzo de Rosario Central. Estaba todo dado, pero había que esperar que estampara la firma en el contrato que lo ligará al canalla hasta diciembre de 2021. Algo que finalmente sucedió este martes a la tarde en la sede de calle Mitre, después de que cumpliera con la revisión médica en las primeras horas de la tarde en el sanatorio Mapaci. De ahora en más sólo resta que el defensor se ponga bajo las órdenes del Kily González, quien pidió expresamente por su llegada, aunque ese paso se cumplirá dentro de dos semanas, luego de que cumpla con el aislamiento dispuesto por el gobierno de Santa Fe.
Bottinelli viajó el martes por la mañana desde Buenos Aires (según informaron tuvo que hacerlo con el resultado negativo de un hisopado), donde se entrenó durante todo este tiempo de manera personal, junto a un preparador físico. Minutos después de las 14 ingresó al sanatorio para realizarse la primera parte de la revisión médica, que le llevó casi tres horas. A las 17.30 el zaguero se retiró, acompañado por gente del club. El siguiente paso fue marcar presencia en la sede, donde lo aguardaban los dirigentes, con quienes se cumplió con la ceremonia de la firma del contrato.
La llegada de Bottinelli se dio pura y exclusivamente por pedido del Kily González. Es que el DT canalla analizó el grupo en estas primeras semanas de trabajo y consideró que había necesidad de sumar un jugador en esa posición, donde ya están Diego Novaretti, Joaquín Laso, Facundo Almada y el uruguayo Cristian González, por quien se está trabajando para sellar su salida del club.
El Kily conoce a Bottinelli de San Lorenzo, donde jugaron juntos. El entrenador considera que puede aportarle mucha personalidad, pero sobre todo experiencia. Es que si hay algo que no le falta a Bottinelli es experiencia, ya que el mes que viene (el 14 de septiembre) cumplirá 36 años.
Viene de jugar los dos últimos años y medio en Unión, donde el técnico Juan Manuel Azconzábal pidió por su continuidad. Pero el defensor, quien quedó con el pase en su poder, se dedicó a escuchar ofertas e indudablemente la que más lo sedujo fue la del Kily González.
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Cuando el Kily lo pidió, desde la dirigencia se marcaron como prioridad lograr la salida de algún otro defensor para poder ir a la carga por Bottinelli y siempre estuvo claro que el apuntado era Cristian González, hasta que se decidió negociar con el ex Unión independientemente de lo ocurra con el uruguayo, quien sabe que no está dentro de las prioridades del entrenador y por eso tanto desde Central como desde su entorno están trabajando para ubicarlo en algún otro club.
Y entre otras cuestiones era una situación que se intentaba resolver lo antes posible para que el futbolista no estuviera mucho tiempo más parado. Es que por las próximas dos semanas deberá cumplir con el aislamiento obligatorio que exige el gobierno provincial para todos aquellas personas provenientes de otras provincias. Pero eso es una cuestión que tiene que ver con las medidas sanitarias. Lo concreto es que Bottinelli puso la firma y, después de la llegada de Emiliano Vecchio, se convirtió en el segundo refuerzo de Central.