Central con alma, corazón y al final no tanta vida
En una noche a puro gol, Central se repuso, levantó tras estar 1-3, pero Bragantino lo volvió a desnivelar. El canalla está obligado a ganar por dos en Brasil.

Miércoles 11 de Agosto de 2021

Una montaña rusa llamada Central, donde las emociones fueron de un extremo a otro pero que terminaron anidando en el lugar más indeseado: el de la derrota. Es que el partido en el que el canalla debía marcar la diferencia o, en el peor de los casos, dejar la serie más o menos acomodada, flaqueó en el intento. Nadie podrá arrebatarle la ilusión de ir por la heroica a Brasil, pero ese viaje tendrá grabado a fuego la palabra obligación. La derrota por un gol (4-3), pero derrota al fin, puso al equipo del Kily González contra la espada y la pared para una revancha a la que pudo haber ido con algo más de oxígeno si el error de Almada no hubiese desembocado en el cuarto gol de Bragantino, incluso con las ínfulas de guapo después de haber emparejado un 3-1 en contra. Hasta ese momento Central había sido alma, corazón y vida. Después de eso más alma y corazón que vida.

La intensidad con la que vivió Central el partido fue el reflejo más acabado de toda esa expectativa que tiene este equipo en una competencia como único leitmotiv de su vida, al menos en este semestre. Por eso se sabe que lo que vendrá el próximo martes en Brasil entregará señales más claras de cara al futuro.

Estupefacto se vio el Kily con ese cabezazo de Bruno Praxedes que empezó a marcar que el camino podía tener algunas rosas, pero que sin dudas iba a contar con varias espinas. Con las manos en los bolsillos miró el penal de Artur, sin poder creer que todo aquello que habían preparado durante más de una semana parecía hacerse añicos en apenas un puñado de minutos.

Por el resultado en sí es algo así como “sobre llovido, mojado”. Porque es la forma que tiene este Central de reacomodarse futbolísticamente y que su andar tenga un sentido más decoroso. Porque la mala performance en el torneo local es parte de lo mismo, más allá de que todos en Arroyito sepan dónde está el verdadero objetivo.

Desde la entrega Central pudo terminar la noche de una menor manera, el tema es hasta dónde le puede dar su fútbol, encima ante un Bragantino que demostró ser el mejor equipo que enfrentó el canalla a lo largo de la Copa Sudadmericana.

La caminata del Kily hacia el centro de la cancha, reuniendo a sus jugadores ni bien regresaron del descanso y sin los futbolistas de Bragantino en cancha fue un indicio de que lo que había visto hasta ese momento bastante poco lo conformaba. Además de los 15 minutos del descanso necesitó algunos segundos más en campo, claro, seguramente desde lo estrictamente emocional.

Puede que no haya sido eso, pero algunas fibras se le activaron a Central, que jugó un segundo tiempo con el mismo desorden y las mismas dudas que en los primeros 45, pero que le agregó un toque de agresividad, además de gol.

Esa arremetida, esos goles y ese empate que generó una locura en el banco canalla fue parte de esa montaña rusa que para Central siguió girando y que, quizá, se asemeje a lo que esté viviendo también en medio de una Liga Profesional donde no encuentra el rumbo.

El mazazo de la derrota es claramente identificable, palpable. Porque no es lo que esperaba Central. Es cierto, estas historias de eliminaciones directas, con partidos de ida y vuelta, contienen 180 minutos y no sólo 90. Ahora, los 90 de Arroyito entregaron algunas pocas señales esperanzadoras y otras tantas como para generar aunque sea un mínimo de preocupación.

Lo dicho, en un momento era levantada, era corazón y era proyectar la vida, aunque a corto plazo, a un terreno posiblemente manejable. Pero llegó el mal cálculo de Almada y la sentencia del intratable Artur.

Con algunas inconsistencias en el juego, Central tuvo el orgullo para reponerse, el alma para creer, el corazón para ir a buscarlo sin resignarse y a esa vida que había parecido lograr le quitaron una tajada.

A Brasil irá obligado

En el mundo del fútbol no hay imposibles, pero Central la tendrá complicada en Brasil, ya que está obligado a ganar por dos goles de ventaja para lograr el pasaporte directo. Un triunfo por un gol sólo podría servirle un 4-3 (en ese caso habría penales) o de ahí para arriba cualquiera porque estaría convirtiendo un gol más de visitante que los que hizo Bragantino anoche en el Gigante. Un empate no le servirá absolutamente para nada.