Central: además de la goleada, la yapa que encontró de cara a la recta final de la temporada

El Canalla no sólo fortaleció al ánimo y encontró su mejor juego, sino que después de mucho tiempo se les abrió el arco a los centrodelanteros

06:00 hs - Jueves 15 de Octubre de 2026

En todo momento es importante que un equipo tenga las luces encendidas, pero, se sabe, en la recta final de cada competencia, que es cuando las necesidades se potencian, toda carta ganadora que aparezca es bienvenida. La gran victoria que logró Central contra Independiente Rivadavia de Mendoza tuvo algo de eso: el despertar de sus centrodelanteros.

Se habló mucho de todo lo bueno que logró el Canalla en la goleada contra un rival directo en la pelea por la tabla anual y entre esos detalles para destacar están los goles de Enzo Copetti y Marco Ruben, que sirvieron para darle forma a ese contundente 5-0.

Esos goles de dos de los tres 9 de área que tiene el equipo de Jorge Almirón no se resaltan porque sí, sino que hay un anclaje detrás de ello. Es, ni más ni menos, que la sequía que los centrodelanteros arrastraban en este segundo semestre del año.

Un buen momento

Y que los goles hayan aparecido justo en este momento no es algo para pasar por alto. Es que el arco se les abrió en una instancia clave del calendario, con cuatro “finales” por disputar en busca de ese bicampeonato de Liga y frente a las instancias finales del torneo Clausura.

Marco Ruben se abraza con Ángel Di María en medio de la goleada de Central ante Independiente Rivadavia.

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Esto que sucedió el pasado domingo no es, en absoluto, garantía de nada. Copetti y Ruben lo tiene más que claro, pero la sensación con la que seguramente se fueron del Gigante fue de alivio, sobre todo para el chaqueño.

La reacción de Copetti luego de marcar tras el centro de Agustín Sández fue el fiel reflejo de la necesidad que tenía de reencontrarse con el gol. Se hubiera tomado de la misma forma si hubiera metido un festejo loco, pero eligió no gritarlo. Él más que nadie sabía de la demanda que había desde hace tiempo por parte del hincha.

Aquel último gol de Copetti

Es que la sequía goleadora por parte de los centrodelanteros estaba ahí, a la vista de todos. En el caso de Copetti, su último gol había sido frente a Racing, por los cuartos de final del torneo Apertura. De ahí en más, el Canalla disputó 18 encuentros, de los cuales el chaqueño estuvo en cancha (la mayoría de las veces como titular) en 16 de ellos y en ninguno logró convertir.

Hubo casos en los que dispuso de situaciones inmejorables (se recuerda, por ejemplo, ese mano a mano que malogró en la revancha frente a Corinthians), pero su mala puntería y a veces las buenas intervenciones del arquero rival se lo impidieron. En todo ese tiempo, las veces que enfrentó los micrófonos, jamás habló de desesperación, de ansiedad ni nada que se le parezca. Más bien todo lo contrario.

Pero mientras los goles no aparecían, cada partido le metía más ruido al tema. Para fortuna del propio Copetti y también de Central, su gol se hizo presente. Y fue justo en un partido que tuvo como marco una goleada.

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Marco Ruben y su propia historia

Siempre hubo mucha menos exigencia por el lado de Marco Ruben, a quien también les cabían las generales de la ley en esto de no poder convertir. Por supuesto con algunos atenuantes importantes. El más relevante es que no había tenido ni por asomo la cantidad de minutos de la que sí había dispuesto Copetti.

Tras su regreso al profesionalismo, Ruben había logrado convertir en una sola ocasión. Fue en el 4-0 sobre Universidad Central de Venezuela, por la fase de grupos de la Copa Libertadores. De ahí en más, jugó poco y cuando lo hizo el equipo tampoco lo ayudó demasiado.

Su gol, que fue el quinto el pasado domingo en el Gigante, fue gritado por parte de los hinchas con la misma intensidad que los otros cuatro, pero con un motivo fundamental: quien lo había convertido había sido el goleador histórico canalla, un ídolo de Arroyito.

Tomas Badaloni todavía lo sufre

Para que la historia fuera completa faltó algo por parte de Tomás Badaloni, quien no está al margen de este contexto. Hoy no sólo juega poco, sino que no pudo convertir desde que arribó a Central.

Igual, con lo que sucedió con Copetti y Ruben parece estar bien en Arroyito para los tiempos que corren. La falta de gol de los 9 era un tema de conversación después de cada partido y por eso la relevancia de esas dos conquistas. Los cinco goles de Ángel Di María, los tres de Jaminton Campaz y los gritos de Julián Fernández, Alan Rodríguez, Gastón Ávila, Ignacio Ovando y Giovanni Cantizano eran el maquillaje perfecto frente a una clara deficiencia. Pero en el final de esa goleada aparecieron dos goles más.

Copetti y Marco Ruben rompieron esa larga racha de la falta de gol de los centrodelanteros de Central y será otra la confianza con la que vayan a buscar cada pelota en estos cuatro partidos que restan para el cierre de la temporada. Central ganó y goleó porque jugó su mejor partido en el año y encima se les abrió el arco a los 9. Una yapa que puede tener más premios.