Jueves 18 de Septiembre de 2008
Necesitaba un rendimiento superlativo como el de ayer. Ezequiel González mostró todo su repertorio de recursos futbolísticos y fue el abanderado en la victoria auriazul ante el tibio Arsenal de Daniel Garnero. El Equi manejó la batuta del equipo de Pablo Sánchez y fue el centro del universo canalla, para que sus compañeros giren en su órbita. Por eso cuando fue reemplazado en el complemento el Gigante dio su veredicto con un aplauso contundente, en la ovación más cálida desde que regresó a su primer amor.
Participó en la mayoría de los avances punzantes canallas. Fue astuto para desmarcarse y recibir la pelota lejos de la telaraña que intentó plasmar Arsenal. Siempre fue una pesadilla para los volantes del equipo de Sarandí. Ezequiel fue actor protagónico de la victoria.
Toda su dimensión apareció a los 38’ del primer tiempo. Fue a buscar con astucia un envío cruzado de Ignacio Bogino que cayó en el borde izquierdo del área. Cuando Ezequiel controló la pelota encaró al marcador Carlos Báez y lo burló con un caño a puro potrero. Luego, ante el achique del arquero Mario Cuenca, picó el balón con una clase notable y sobre la línea de sentencia despejó Aníbal Matellán. Merecía ser gol para que ingrese en el cofre de los recuerdos de las grandes conquistas del Gigante. La gente premió la maniobra dejando "roja" las palmas de sus manos.
Fue determinante en los ’68 minutos que estuvo en cancha. Luego cuando Vitamina Sánchez lo notó cansado prefirió preservarlo. Desde la platea pareció que Equi, de buena manera, pidió explicaciones por la variante.
La actuación del enganche canalla fue una de las mejores noticias del triunfo de ayer ante Arsenal. De cara a lo que viene deberá mantener el nivel para que Central apuntale la recuperación. Equi, el Kily y al aporte de Jonathan Gómez invitan a ilusionarse con el nacimiento de una interesante sociedad futbolística.