Lunes 14 de Mayo de 2018
Para Central la Superliga fue decepcionante. Arrancó Paolo Montero con los primeros ocho partidos que no pudo ganar y apenas cosechó cuatro empates. Por lo que la eliminación de la Copa Argentina en semifinales desencadenó la salida del DT uruguayo. Tomó la posta Leonardo Fernández y el equipo tuvo una notable remontada en cuanto a efectividad, con triunfos resonantes ante Boca y y Newell's. Pero en el semestre actual la seguidilla de lesiones (con Néstor Ortigoza como principal protagonista), el bajísimo nivel de los jugadores y la merma en el funcionamiento colectivo eyectaron a Leo de su cargo.
Entonces irrumpió el interinato de José Antonio Chamot, que tuvo un estreno paupérrimo con la derrota 4 a 0 ante Arsenal. Luego estuvo la digna, pero eliminación al fin, caída 1 a 0 en el Morumbí y la despedida de la Copa Sudamericana. Además hasta Marco Ruben encendió la alerta de que podría amar las valijas si siente que ya no puede aportarle su jerarquía al equipo. Lo que viene es la probable llegada del Patón Bauza.
En la vereda de enfrente, por el lado leproso, el equipo tuvo un arranque totalmente irregular, con un entrenador como Juan Manuel Llop que jamás logró consolidar con efectividad una idea de juego. En el sube y baja, tres derrotas consecutivas (Estudiantes, Colón y San Lorenzo) precipitaron el alejamiento del Chocho. Hubo un interinato de dos partidos de Fabián Garfagnoli hasta la confirmación definitiva de Omar De Felippe. El actual DT, con perfil bajo, muchísima convicción para motivar a los jugadores y la puesta en cancha de un equipo ordenado, al que no le sobra nada, logró abastecer con inteligencia a la actual figura rojinegra: Luis Leal.
Así el Newell's de Omar ganó los partidos que en la lógica debía imponerse (San Juan, Tigre, Talleres y Defensa y Justicia) y perdió ante los adversarios encumbrados en la tabla. Y si bien quedó eliminado en la Sudamericana, lo hizo de una manera más que decorosa tras vencer a Atlético Paranaense 2 a 1 en el Coloso.
En síntesis, hoy cierra una Superliga matemáticamente negativa para los equipos rosarinos, que no pudieron al menos obtener el objetivo de mínima que sería terminar entre los once primeros que clasifican a las copas internacionales. Una deuda compartida y sin margen para no catalogar como "intrascendente" a la temporada 2017/18. Hoy es la escala final ante los equipos platenses. Que ya no puede remediar lo que no se pudo hacer en las anteriores 26 fechas jugadas. No muy lejos, en la misma provincia, Unión se clasificó a la Copa Sudamericana y Colón da pelea hasta el final para forzar una plaza. Leprosos y canallas quedaron lejos de todo.