Ovación

Campeón sin corona

El mendocino Juan Carlos Reveco perdió por nocaut técnico ante el filipino Donnie Nietes.

Lunes 26 de Febrero de 2018

El boxeador Juan Carlos Reveco perdió por nocaut técnico en el séptimo round ante el filipino Donnie Nietes, en una pelea que se disputó en California y no pudo sumar su cuarto título del mundo. Sin embargo, el mendocino nada debería tener para reprocharse, puesto que todo lo dio hasta el límite mismo de su potencial, de su presente y de sus circunstancias: perdió, y de forma categórica, ante un rival, el filipino Donnie Nietes, que lo superó en ciencia, en lozanía y en capacidad de ejecución.

Cinco fueron los rounds en los que Cotón persistió en la iniciativa y en la búsqueda de dominar a un adversario que parecía moverse en cámara lenta y dosificaba los lanzamientos de golpes, eso sí, que se destacaban por la pureza de su factura.

Parecía que las maravillas que se hablaban de Nietes eran equívocas. Y no, resultó que no, resultó que se trataba de un meditado plan de desgaste que el argentino sufriría por imperio de dos factores inapelables: una carrera fatigosa y la mella de una actividad intensa sin correspondencia entre la cantidad y la calidad.

Apenas si a cuentagotas el Cotón encontró la distancia adecuada para descargar los ascendentes de zurda, sus preferidos, al tiempo que el campeón mosca de la FIB insinuaba una apreciable superioridad técnica y una derecha picante. Certera, picante y contundente, al cabo, la que llegó al rostro de Reveco a punto de terminar la sexta vuelta.

Lo que quedó, ese puñado de segundos de la séptima, no fue más que un protocolo que terminó de poner las cosas en su lugar: ya no había pelea, Nietes la aseguró y desde el rincón de Reveco llegó el oportuno y piadoso pedido de persianas bajas. Nietes, va de suyo, tendrá la posibilidad de escribir otras páginas luminosas en clave de desmentida al prejuicio de que los nacidos en las Filipinas deben de ser peleadores frontales de destrezas escasas: el hombre boxea muy bien, extremadamente bien.

Y Reveco, que ya en su otoño (34 años), cumplió con su sueño de subir a un cuadrilátero en la meca del boxeo, tropezó con la doble oposición de la excelencia del adversario y la inclemencia del Padre Tiempo, debería ahora disponer de varios caminos a mano, bien que se los ganó.

Pero ojalá que no sea el de la mortificación: labró una campaña excepcional, poblada de triunfos, de títulos y de un lustre que nada ni nadie habrán de quitarle.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario