Juegos Olímpicos

Camila Arregui y una clase virtual a la rusa

La nadadora rosarina contó cómo fue la experiencia con Svetlana Romashina, dueña de 21 oros. La idea surgió durante la cuarentena y se transmitió por Youtube.

Martes 09 de Junio de 2020

“¿Viste eso que hacemos que parecemos locas? Es como una especie de baile pero consiste en marcar las rutinas en seco”. La frase, en medio de risas y cierta explicación gráfica, tiene la voz de Camila Arregui, una de las dos integrantes del dueto argentino de natación artística, en pareja con otra rosarina y también de GER, Trinidad López. Para Camila, Trinidad y tantos otros deportistas de alto rendimiento, el 2020, año de los Juegos Olímpicos de Tokio postergados para 2021, no es ni cerca ese con el que habían soñado. De hecho, por eso mismo, vivieron uno de los veranos más exigentes que se podría tener. Todo, pensando en Tokio. Allí iban a tener el Preolímpico en mayo y, de clasificar, los Juegos en julio. Pero al mismo tiempo en que el mundo puso freno de mano a raíz de la pandemia del Covid-19 hubo que pensar en otras cosas. Por caso, que para esos mismos objetivos falta al menos otro año y que, para no claudicar en el intento, hay que reinventarse y encontrar nuevas formas. Ahí entonces es cuando Camila habla de “marcar las rutinas en seco”, eso donde “parecemos locas”, porque la pileta aún no se puede usar. Y entre tanto, reveló a Ovación, incluso “nuevas ideas”. Una de ellas, las reuniones virtuales que se mantienen a nivel continental o intercontinental y la propia clase que les dio una de las nadadoras más grandes de la historia de este deporte, la rusa Svetlana Romashina. A las nadadoras artísticas la pandemia las unió. La rivalidad quedó al margen. Todo un aprendizaje.

   “Y... un poco cansada, la verdad”, responde Camila cuando se le pregunta cómo lleva los extensos días de confinamiento obligatorio (más flexibilizado en Santa Fe desde hace algunos días) y mientras aguarda poder volver a entrenar en el agua (la autorización está al caer). Pero no lo dice sólo por las medidas impuestas para todos los ciudadanos, sino porque su cuarentena empezó allá por el 10 de marzo cuando junto a las entrenadoras Mónica López y Carina Roscoe volvieron del Open de París. Con el cuerpo, literalmente, esquivaron al virus y al contagio. Porque para entonces, la pandemia estallaba en Europa y de hecho en el mismo vuelo que ellas venía el equipo argentino de tenis de mesa adaptado, cuyo entrenador Gonzalo Alcaraz resultó positivo. “Ese era nuestro primer torneo del año y se venía una seguidilla importante que iba a ser en la primera parte de la temporada. Al principio no entendíamos nada pero inmediatamente empezó a suspenderse todo”. Allí se inició una nueva historia.

   “Lo que habíamos preparado física y mentalmente ya se fue todo. Hay que volver a empezar...”, ríe Cami a la vez que cuenta que las jornadas de hasta 8 horas diarias de entrenamiento se mantuvieron, pero en un living convertible en el que el sillón quedó dado vuelta intentándole dar paso a un gimnasio casero y necesario. Además, de esas 8 horas, unas 6 ó 7 habitualmente eran en el agua. Reemplazarlas con otras cosas fue todo un desafío en el que la creatividad trajo buenos resultados. “Todos los días hicimos aeróbico y fuerza isométrica, que es lo que más se usa en nado, tres veces por semana fuerza, tenemos flexibilidad todos los días también. Marcamos las rutinas afuera del agua, es lo que hacemos con la música de fondo, ¿viste eso que hacemos que parecemos locas? Es como una especie de baile pero consiste en marcar las rutinas en seco. Aunque lo más interesante de la cuarentena es que empezamos a comunicarnos más con otros países. Antes una estaba más enfocada en la pileta, ahora con tanta videollamada y comunicaciones on line sugió esto que esta muy bueno”, cuenta la nadadora de 25 años.

   “Esto” son los encuentros virtuales semanales en los que la rivalidad quedó de lado y hermanó a las nadadores. Al principio fue entre los países de América y luego la idea se amplió a nivel mundial. A tanto llegaron que la propia Svetlana Romashina dio una de las clases en las que las rosarinas dijeron presente (muy selecto el grupo que la integró) y que se transmitió por Youtube.

Un lujo

Romashina es dueña de cinco oros olímpicos (dos de ellos junto a la fenomenal Natalia Ishchenko), 21 oros mundiales y 10 oros europeos. Durante el confinamiento obligatorio, incluso subió a las redes divertidos videos en los que se la ve entrenando en la bañera. Su nombre es palabra mayor: “En el encuentro de las Américas cada semana un país da una clase. Está bueno porque te permite interactuar con las chicas de otras selecciones”, relata Camila. Y se explaya sobre la rusa de la que estuvieron aprendiendo cuando la charla viajó hasta Europa: “Por más que en una clase así no te esté mirando específicamente a vos, ya estar conectadas con Romashina es un montón. Con los años hay muchas nadadoras que han destacado y me marcaron. Pero creo que Romashina es la N° 1, hace mil años que está como 1, tuvo una hija en el medio y sigue siendo la 1, volvió espectacular. Es una referente del nado increíble”. A tamaño lujo lo cierra de esta manera: “Me la cruce pocas veces personalmente pero en la primera de esas le pedimos una foto y fue superbuena onda, como ahora dándonos ejercicios. Creo que esa humildad hace a los grandes, no sólo el talento”. Otra histórica de esta disciplina, la española Andrea Fuentes, hoy head coach de EEUU, estuvo detrás de la movida. “Pareciera que ya no existe la rivalidad en este momento, estamos todas juntas y pasando lo mismo, nos ayudamos mutuamente y está muy bueno”, relata la también estudiante de arquitectura.

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Camilla se comunicó vía zoom con  la rusa Svetlana Romashina.

Camilla se comunicó vía zoom con la rusa Svetlana Romashina.

   Ahora, mientras aguarda la posibilidad de volver a la pileta a entrenar luego del visto bueno que dio el Ministerio de Turismo y Deportes de la Nación para los olímpicos o con posibilidades de serlo, Camila Arregui y su compañera Trini López tienen nuevos aprendizajes. Compartieron los suyos y siguen absorbiendo otros, incluso el de las propias potencias continentales, como México, Canadá y EUU. Integrante de una familia fielmente ligada al deporte sabe que en esto hay que tener paciencia, que los objetivos se replantean. Su hermano Facundo, de hecho, pelea por entrar a los Juegos Paralímpicos de Tokio en natación adaptada y es entrenado por su papá Fernando, ex selección argentina de waterpolo. Mamá Laura los acompaña a cada paso a todos, desde adentro y desde afuera, incluso como fiscal de mesas nacionales o internacionales. Un clan anfibio por donde se lo mire.

Y después de todo esto, ¿qué?

Me parece que, como dice todo el mundo, vamos a empezar a valorar más los momentos de encuentro. Esto nos ayuda también a otras cosas, una vive mucho en la rutina, estábamos muy aceleradas con lo de Tokio. Bajar y pensar en uno mismo, en qué me gusta, qué no, qué quiero, está bueno. En el día a día uno no quiere parar pero esto nos paró y nos invitó a reflexionar.

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