Ovación

Cambio de hábito

El experimentado entrenador rosarino Pablo D'Angelo se encuentra abocado a la nueva tarea de mánager en San Lorenzo, el equipo sensación de la Liga Nacional. Su flamante rol y la mirada al torneo local

Martes 28 de Noviembre de 2017

Ya no está parado frente al banco, buscando soluciones, pensando recursos para superar a un rival, analizando un posible cambio o, tal vez, simplemente disfrutando del buen juego de su equipo. Hoy el trabajo de Pablo D'Angelo no está dentro del rectángulo, aunque la responsabilidad quizás tenga el mismo calibre que la que recaía sobre él cuando era entrenador. El rosarino es desde esta temporada el mánager de San Lorenzo, el elenco sensación de la Liga Nacional, bicampeón, primero en enfrentar a un elenco NBA en pretemporada oficial y que en gira por Europa derrotó a Barcelona y Real Madrid.
   D'Angelo tiene toda una historia en la Liga, le tocó ser asistente del mítico León Najnudel y luego hacerse un camino que lo tuvo como uno de los embajadores de la ciudad en el básquet grande, con Boca, Ferro, Regatas Corrientes y Atenas de Córdoba incluidos. Además, tiene una particularidad, condujo a Newell's y a Central en el Torneo Nacional de Ascenso. El entrenador poco a poco dio el paso al costado para que aparezca una nueva labor, en la que siempre tuvo interés, la de mánager deportivo.
   "Pienso desde hace un tiempo que es necesaria la figura de un mánager en nuestros equipos, al igual que en Europa. Me propuse prepararme este último tiempo para eso y comencé a buscarlo porque me interesa poder desarrollarlo y ayudar a que se instale en nuestro medio. Estuvo muy cerca de concretarse un año atrás, pero se dio en esta temporada", explicó D'Angelo, quien no es un novato en varias de las tareas que debe asumir: "Siento que estoy preparado, ya que me ha tocado hacer mucho de esto en varios clubes en los que dirigí. Por falta de organización o conocimiento de los directivos debí ayudar en la gestión, además de dirigir el equipo".
   Que un técnico sea el mánager del equipo tiene varios pro y quizás alguna contra, si es que las funciones no están bien delimitadas. El rosarino lo sabe de sobra. "La relación con el entrenador es excelente, él sabe que nunca participaré en los lugares o en las decisiones tácticas que son de su exclusiva competencia. Lógicamente puedo entender sus decisiones con conocimiento y experiencia y también apoyarlo para sus requerimientos. Al mismo tiempo en la misma sintonía podré pedirle alguna explicación o sugerirle en privado algún detalle", desmenuzó.
   A la hora de tratar de enumerar el proyecto que debe ayudar a funcionar, D'Angelo ejemplificó en detalle: "La estructura general requerida para desarrollar el deporte de alta competencia se ha dimensionado de modo tal que requiere la conformación de equipos profesionales multidisciplinarios. Además de los deportistas, encontramos un organigrama en el que hay que coordinar la acción de entrenadores, preparadores físicos, médicos, fisioterapeutas, entrenadores de inferiores, jefe de equipo, departamento de prensa, utilería, área de servicios del estadio. Hay que gestionar, coordinar, establecer los procedimientos que optimicen la labor de cada uno, para lograr la máxima eficiencia del conjunto. El mánager o el director deportivo es la persona profesional cercana a los directivos para ejecutar sus decisiones, sugerir las acciones a seguir y proponer los programas específicos de cada área en concordancia con la política deportiva del club".
   Y claro, también está el tema del armado del equipo. "Conocer y monitorear permanentemente el mercado de jugadores y entrenadores es una necesidad. Sugerir a la directiva la contratación del entrenador, la conformación de los planteles. Llevar adelante las negociaciones con los agentes para poder informar a los directivos las posibilidades de contrataciones. La política de cantera también. El vestuario y la cancha son exclusividad del entrenador. Todo lo demás, del mánager", aclaró.
   En la gira europea, D'Angelo tuvo la chance de tener una larga charla con Alberto Herreros, quien fue tremendo jugador y hoy es el fenomenal director deportivo de Real Madrid, ayudando a generar un plantel multicampeón. Lo mismo sucedió en Barcelona. Son experiencias invalorables.
   Una pregunta imposible de soslayar aunque resulte recurrente es la relación de Marcelo Tinelli con el día a día del Ciclón y su injerencia en el básquet. "En este corto tiempo me ha sorprendido su interés y su atención permanente por la actividad, su modo cordial de relacionarse apoyando el trabajo del cuerpo técnico y los jugadores, pero fundamentalmente su conocimiento de la actividad. Conoce los detalles de las competencia, los jugadores de la Liga y a nivel internacional, se involucra a diario, está informado de detalles como una persona del básquet. Pide información, asiste a los entrenamientos (no pasó una semana sin que pase al menos una vez por el estadio), comparte asados con el equipo y siempre busca dar las mejores condiciones de trabajo, preguntando si hace falta algo. Se ha logrado un muy buen ambiente", explica D'Angelo, quien no debe hurgar demasiado en su memoria para encontrar las razones del éxito del equipo azulgrana en el último tiempo: "El proyecto de San Lorenzo no es exitoso casualmente ni lo es porque sobren los recursos económicos o sean superiores a los de otros 5 o 6 equipos. El presente es exitoso porque lo han llevado adelante personas con gran capacidad que han planificado y ejecutado acciones eficientes con profesionalismo. No es solamente un tema de dinero. Varios clubes han gastado mucho dinero, igual o más, pero sus proyectos son cortados y recomenzados".
   Antes de esta vuelta de tuerca a su carrera, D'Angelo estuvo algunos meses sin trabajar desde su salida de Atenas de Córdoba. Si bien no suele ser un tiempo agradable para un entrenador, el rosarino dejó entrever que fue vital para dar este nuevo paso: "Aproveché el tiempo para pensar mi futuro profesional desde otra perspectiva. Me mantuve informado más que cuando estaba ejerciendo como entrenador. Fue un tiempo muy positivo y hoy lo estoy disfrutando".
   El tiempo también le sirvió para seguir el básquet de Rosario y para consumir de cerca lo que sucede en la ciudad y la región, algo que siempre hizo, nunca renegando de sus orígenes. Y su mirada es crítica: "Al básquet de Rosario, de verdad no lo entiendo. Hice un gran esfuerzo por comprender los cambios de formato que hicieron y no pude hacerlo. Me resultó todo tan complejo e insólito que no pude llegar a ninguna conclusión. No puedo asegurar si es extraordinario o absurdo".
   "Me parece que el nombre de Superliga no le queda bien, ya que no es ni súper ni es liga. No entiendo tampoco al municipio dando apoyo a algo que no modificará la situación deportiva del básquet de la ciudad ni en lo social ni en lo competitivo y tampoco lo ayudará a posicionarse provincial y nacionalmente. Evidentemente no los han asesorado correctamente", profundizó y quizás con dolor y resignación asumió que sabía que no le pedirían consejo a pesar de ser uno de los referentes de la ciudad en el básquet grande: "Nunca pasó por mi cabeza que me consultaran y mucho menos me participaran de algo desde la Rosarina. Quizás fue porque conociendo a las personas que conducen era imposible pensarlo".

David Ferrara

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