Ovación

"Cada paso que dio el equipo fue sólido"

Duendes se consagró campeón en M15 y se quedó con la Copa de Oro. Fernando Bilbao, el head coach, dio las razones.

Martes 15 de Octubre de 2019

Sin lugar a dudas, la cosecha de títulos de Duendes en juveniles de este año fue la mejor de los últimos tiempos. Se quedó con las copas de oro en M15 y M17 y con las de plata en M16 y M19 en los torneos oficiales que organizó la Unión de Rugby de Rosario, lo que pone de manifiesto que el proceso de trabajo que comenzó hace unos años le está dando sus frutos. En ese sentido, también fue muy importante la coordinación de Carlos Promanzio y Sebastián Ferraro.

Y dentro de esas consagraciones, una de las más importantes fue la de los M15 sobre todo porque en esa edad son equipos de transición entre el rugby infantil y el rugby juvenil y empiezan a conocer lo que significa el verbo “ganar”.

“El M15 de Duendes fue un equipo que fue madurando con el correr de los partidos. Lo primero que buscamos fue ordenarlos dentro de la cancha, en el juego y en la conducta como adolescentes”, reveló Fernando Bilbao, head coach del campeón. “Fue un equipo que marcó diferencias físicas con sus rivales ya que una característica que tuvo este plantel fue que contó con jugadores con un físico muy grande para lo que es la edad, con cuatro o cinco jugadores de cien kilos o más, algo que para lo que es esta categoría es mucho”.

Al ser una división formativa, ¿dónde estuvieron los objetivos que se propusieron?

El objetivo es formar jugadores, pero sin perder de vista que se tiene que desarrollar en la competencia, tanto en la interna como en la externa, tratando de ser los mejores. Buscamos introducirlos en ella para que empiecen a tener estímulos de lo que es jugar por los puntos. Están en una edad donde el jugador tiene que empezar a manejar las presiones, las ansiedades, los temores y eso no se logra si no hay competencia.

¿Qué tipo de juego desarrolló el equipo durante el año?

Es un equipo que tiene mucha potencia física y estaba acostumbrado a jugar sin un orden ya que la gran mayoría, al tener mayor físico, era superiores al rival. Por eso se trató de darles un orden, de ponerles criterios de juego a esos jugadores “grandotes”. En el equipo hay tres o cuatro jugadores con cien kilos o más; dos tres cuartos de 1.92 metros por lo que teníamos que organizarles el juego de manera que podamos jugar de la manera que lo hace Duendes, un juego de fases, continuado, de una o dos puntadas con los forwards jugando con los forwards adelante y una puntada con los tres cuartos para ir nuevamente con los delanteros. Buscamos eso y se logró perfecto.

¿Qué análisis hacés de la campaña del equipo?

La campaña a nivel resultados fue buenísima ya que prácticamente no tuvimos sobresaltos. Perdimos el primer partido del año en agosto y en toda la temporada perdimos solamente tres, uno por fase. Pero el objetivo era ir pasando de fases y generarle entusiasmo a los chicos.

¿Hubo algún partido de quiebre, algo que marcó un antes y un después?

No, el juego fue creciendo de manera escalonada.

¿Cual fue el mejor partido del año?

El desarrollo fue de menor a mayor, inclusive en el Final Four. Independientemente que perdimos un partido con Old Resian (donde nos sacan tres tarjetas amarillas en ocho minutos de juego) siempre se jugó mejor el partido siguiente. Te diría que el último partido del año, ante Jockey, fue excelente. Logramos que el equipo tenga su pico en las finales, por eso respondiendo a tu pregunta, el mejor partido del año fue el de la final. Tenemos la alegría de saber que el equipo se preparó para ir aprendiendo, madurando y explotó en las finales.

¿Qué análisis hacés del torneo?

Particularmente a mí me gusta el formato que tiene. Se jugó una ronda todos contra todos y ahí es como que se traza una línea y quedan los primeros seis arriba y los seis restantes abajo. La realidad es que entre los de arriba y el segundo lote hay diferencias de 110 puntos a cero (eso en la primera parte del año). Después se pasa a un Final Six y los cuatro mejores clasifican al Final Four.

¿Cuáles fueron las claves para ganar el torneo?

Creo que el ir respetando paso a paso las reglas que se iban poniendo en el equipo o los pasos del aprendizaje. Se respetó la manera secuencial de ir creciendo, de ir planteando cosas y sumar valores al equipo y cada paso fue sólido, por eso llegamos a la final con un equipo muy sólido en la obtención, en los lanzamientos del juego y la defensa. Es un equipo completo.

¿Definime cómo es este campeón?

Es un equipo muy de Duendes, con chicos que están todo el día en el club y son muy fanáticos.

Un plantel numeroso con jugadores de talla grande

El nutrido plantel verdinegro estuvo compuesto por Maximiliano Cabral (capitán); Iván Aguero, Santiago Alonso Aviles, Pedro Araujo, Valentín Avellaneda, Tiziano Barrios, Francisco Basso, Agustín Bazán, Valentino Boonamici, Emilio Cachán, Ignacio Castillo, Agustín Cechi, Franco Cocchis, Joaquín Cortés, Tomás Curti, Ramiro Funes, Fabricio Gallegos, Alejandro Garabano, Juan Gaticca, Emiliano Gianni, Agustín Guerrero, Juan Guli, Juan Jijón, David Kuszlak, Facundo López, David Martelotto, Camino Meza, Agustín Muñoz, Felipe Pérez Basla, Juan Quiroga, Roberto Rivero, Santiago Rivero, Facundo Rodríguez, Federico Rodríguez, Luca Romano, Tobías Saucedo, Thiago Suárez, Jerónimo Tessier, Juan Cruz Torres, Gonzalo Valor y Tomás Verdini. Formaron parte del staff, los entrenadores Fernando Bilbao, Silvio Pietrobón, Horacio Speranza y Matías Reyes; Tadeo Costa (preparador físico) y Gonzalo Castillo y Guillermo Kuszlak (managers).

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