Ovación

Búsqueda incesante: Russo usó 23 jugadores en 6 partidos sin que aparezca el equipo

En las escasas seis fechas del torneo de la B Nacional, el técnico canalla puso a veintitrés jugadores, de los cuales una veintena salieron como titulares. Una señal de que el equipo no aparece.

Miércoles 19 de Septiembre de 2012

A la hora de intentar analizar el presente futbolístico por el que atraviesa Rosario Central es imposible hacer hincapié en un solo elemento. Y muchas veces la frialdad de los números ayuda a poner en caja determinadas situaciones. Se sabe que cuando las cosas no funcionan, no sólo en el fútbol, sino en cualquier orden de la vida, a lo primero que se apunta es al cambio. El canalla debe seguir modificando cosas para encauzar su rumbo, pero hasta aquí el entrenador ya dio cuenta de que la búsqueda de variantes es permanente, más allá de que los resultados están lejos de ser los ideales ni tampoco los esperados. En las escasas seis fechas que se llevan disputadas Miguel Angel Russo ya echó mano a 23 futbolistas. Con una particularidad, a 20 de ellos los utilizó, al menos un partido, como titular. Más de dos equipos en el primer caso y casi dos equipos en el segundo.

  El desglose de esa manera de actuar por parte del entrenador tiene más de un punto de partida para el análisis, pero una sola lectura al final de camino, que tiene que ver precisamente con que no encuentra la base que ayude a solidificar el juego y que eso se traslade a los resultados.
  Resulta una obviedad decir que cuando un equipo funciona de la manera pretendida las variantes suelen ser mínimas. Pero este no es el caso. Hoy esa ecuación no cierra y por eso la apuesta del técnico de tantos nombres.
  Hubo casos puntuales en los que se debió echar mano a algún reemplazo de manera forzada (llámese lesión), pero aquí es el bajo rendimiento de los protagonistas lo que motoriza esa búsqueda permanente.

  Fueron siete los defensores utilizados, ocho los mediocampistas y cuatro los delanteros. Sí, Russo ya probó prácticamente con todo lo que tiene a disposición. Siempre hablando de aquellos que debieron salir a la cancha desde el primer minuto. Con los que tuvieron su oportunidad ingresando desde el banco el panorama parece distinto. Porque dos de ellos (Federico Carrizo y Nahuel Valentini) lo hicieron en momentos particulares de algún partido. Pachi por la lesión de Paulo Ferrari en el debut y Petaco para intentar cerrar el partido contra Banfield, cosa que no sucedió. Mientras, lo de Fernando Coniglio pasó más por darle algunos minutos de juego a un jugador surgido de la cantera en un encuentro (ante Nueva Chicago) en el que el resultado ya estaba echado.

  Un par de lecturas más. Uno: los futbolistas que llegaron como refuerzo fueron ya todos utilizados. Pero muchos de ellos (la gran mayoría) no respondieron a las expectativas y por eso les llegó el turno también a otros surgidos de la cantera. Este no es un dato que pueda tomarse como negativo (más teniendo en cuenta que el técnico sostuvo apenas llegó que le iba a prestar mucha atención a los jugadores nacidos en el club), pero sí como un ejemplo difícil de soslayar. ¿Hubieran aparecido algunos juveniles si los que se incorporaron hubieran respondido? Dos: Russo nunca se caracterizó por realizar muchas variantes de un partido a otro por más mal que juegue su equipo. Pero en la sumatoria se vio obligado a ampliar su campo de prueba. Toda una señal.

  Ovación publicó en su edición del lunes que este Central tiene deficiencias en lo individual, que repercuten en el andamiaje colectivo. Que el juego no termina de aparecer y mucho menos consolidarse. No es ni más ni menos que el punto medular de este cuadro de situación, con una cantidad de jugadores que ya tuvieron chance, especialmente desde el primer minuto, a los que Russo debió apostar con el objetivo de afianzar una forma de juego convincente, algo que hasta aquí, salvo algunos minutos de unos pocos partidos, no sucedió.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

LAS MAS LEÍDAS