Ovación

Buen punto de apoyo

Newell's recuperó confianza en Tucumán, el mejor saldo de un partido que remontó dos veces y casi gana. Tras dos caídas, reaccionó.

Domingo 08 de Diciembre de 2019

Un año atrás este Newell’s, con muchos protagonistas distintos, se había alzado con una victoria en la otra cancha tucumana. Con caras diferentes (solo repitieron Aguerre, Formica y Fontanini, que ayer estuvo de casualidad por la suspensión de Gentiletti), anoche estuvo muy cerca de lograr otro éxito que hubiese sido importantísimo. No se lo llevó por centímetros, claro que también por fallas puntuales. Igual, este punto le sirve casi tanto como aquella victoria, por el contexto y pese a que hoy el hincha lamenta más los dos puntos en el camino que los merecimientos. Se trata del mismo rojinegro, el que pelea por no descender. Hay que recordarlo. Tal vez alguno se olvidó porque la tabla de posiciones lo muestra de mitad para arriba. Pero la otra, esa que tiene un número con decimales, lo sigue teniendo por allá abajo. Necesitaba ganar en esta penúltima salida. Y jugó para conseguirlo. Pero no hay caso, no logra sacarse el lastre que significa casi no sumar de a tres puntos afuera de Rosario (sólo pudo 2 veces en un año, la otra fue en Paraná). Y no hay que dejar de lado que pese a no vencer le empató a un equipo como Atlético Tucumán, de esos durísimos en su reducto, que llegó a este partido con 8 encuentros sin derrotas, 5 triunfos y 3 empates y encima en el festejo del partido 100 de Ricardo Zielinski como entrenador, un muy buen DT.

Justo lo que persigue ser en la lepra Frank Kudelka, que arrancó muy bien su ciclo y se cayó feo hace 5 partidos, tanto que sus dirigidos sumaron apenas 3 puntos (el 2-0 a Defensa y Justicia) de los 15 en juego. Por eso necesitaba el aire para inflar el ánimo en el cierre del torneo y del año, aunque queda el partido con Independiente del próximo viernes para ir por todo y llevarse la ilusión de ir por un camino sin tantos contratiempos en 2020.

El equipo le respondió. Claro, también lo asustó y preocupó en varios pasajes del juego. Pero el equipo supo pararse de frente para no sentirse partenaire. Es que ganar anoche era muy trascendente. No tenía demasiada importancia el cómo, pero al final y en el repaso tranquilo del juego nadie va a dudar que la unidad igual tiene mucho valor.

Claro, las centésimas del promedio no quedaron sumadas en esa tan temida tabla. La división puntos/partidos sigue igual y lo mantiene en el borde, haciendo equilibrio sobre la cuerda floja con tres equipos abajo que la tienen más que difícil. Y al conjunto rojinegro le queda un partido más este año.

En lo futbolístico sí ganó Newell’s, y más allá de que se trata en la página 4, hay que remarcar que el equipo necesitaba de un Maxi como el de ayer. Que tomara la responsabilidad y convirtiera el penal como lo hizo, que se fuera a jugar más por el centro y no perdido a la izquierda. Era importante que el Gato jugara 85’ así para ir superándose hasta dar más, que puede sin dudas. Que los delanteros convirtieran, lo que no pudieron el livianito Albertengo y un Salinas con potencia (más allá de las piñas del final por culpa de Cabral) que se perderá sin dudas un par de partidos por ver la tarjeta roja.

El gol llegó gracias a Leal, aquella Pantera que reapareció con hambre de gol hace varios partidos y gritó frente a River, anoche para el 2 a 2 y quedó arrodillado lamentando que no entró la del final para el 3-2 que hubiese merecido (también a él le cometieron el penal del 1-1). Claro, la defensa cometió errores y los pagó carísimos.

Y todo esto sin que entraran a tallar los otros resultados, que de paso no fueron buenos porque el viernes habían ganado dos rivales directos como Aldosivi (y eso que fue ante Colón, con el que está en la misma posición) y Banfield (le pegó un duro golpe a un Independiente al que Newell’s no deberá dejar que se recupere). Y entre hoy y mañana juegan los otros grandes contrincantes.

¿Faltó algo? Sí, que entrara la de Salinas. Y sobre todo esa última pelota. La que Maxi le robó al rosarino Monzón, que se la abrió a Leal y la Pantera la cruzó sin la justeza necesaria y se fue cerca. Era el triunfo en el final, pero en esta ocasión la pelota no entró como había pasado la última vez que se enfrentaron en esta cancha leprosos y decanos, cuando el pibe Varela le dio el 1-1 milagroso en la pelota del final. Esta vez Newell’s quedó muy cerca del triunfo, el que mereció, el que vino a buscar.

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