Ovación

Brasil pasó por penales después de un sufrido partido ante el buen equipo de Chile

Brasil sacó pasaje a cuartos de final del Mundial, pero todavía no puede otorgarle argumentos a su traje de candidato natural. La sensación es que el equipo no aparece.

Domingo 29 de Junio de 2014

Brasil sacó pasaje a cuartos de final del Mundial, pero todavía no puede otorgarle argumentos a su traje de candidato natural. La sufrida victoria de ayer sobre Chile, que tuvo que desembocar en una angustiante definición por penales, exhibió un nuevo paso del dueño de casa repleto de matices y contradicciones. La sensación de equipo no asoma, Neymar sólo aparece de a ratos y las manos de Julio César se transforman en bálsamo salvador. A pesar de esta realidad inquietante y su juego sepia, la selección verdeamarelha es de esos caudillos que pueden reinventarse en el camino y este triunfo, parido desde el sacrificio, puede servir como disparador de una reacción posible.

“Lo que no mata, fortalece”, indica el remanido dicho popular. Y Brasil puede utilizar el triunfo en el Mineirao para comenzar a construir una versión superadora. Lo necesita para seguir esquivando obstáculos, con un poco más de holgura y suficiencia, en estos cruces decisivos. Y también para continuar creyendo en su estirpe ganadora, en el mandato de su gente, y en su potencial futbolístico, un botín aún latente que puede salir a escena para inclinar balanzas y decidir destinos.

Para eso debe dar un salto cualitativo en su juego. Ayer perdió el control del partido en grandes pasajes del juego y curiosamente quedó a merced de la presión y la decisión chilena para pisar firme, cortar y salir rápido al área adversaria.

Brasil no tuvo claridad para crear juego asociado y por momentos debió acudir a pelotazos largos para conectarse con Neymar y Fred. Hulk intermitente, y Oscar ausente. El medio no conseguía caudal de juego, la propuesta se reducía y el equipo lo sufría.

Los dirigidos por Scolari no encontraron herramientas colectivas, ni individuales, para salir del planteo valiente y astuto que propuso Chile dentro de la cancha. Fue tal la sensación de desconcierto que poco pudieron aportar los hinchas desde las tribunas. Hubo largos silencios delatores.

Vale reconocer, que aún sin desarrollar todas sus virtudes, al seleccionado local le alcanzaron algunos tibios esbozos para instalarse en cuartos de final. Ahora se viene Colombia y las exigencias serán mayores. Debe empezar a dar su talla.

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