Brasil dejó en claro que el jogo bonito es cuestión del pasado, al menos bajo la
conducción de Dunga. Práctico y efectivo, el scratch se llevó una valiosa victoria en suelo chileno
por 3 a 0 para reacomodarse en la tabla de posiciones de las eliminatorias sudamericanas.
El primer tiempo fue una lucha de estilos. El local apostaba al vértigo y a
colocar gente en campo enemigo pero no siempre contó con la claridad necesaria. Las gambetas de
Alexis Sánchez, las ambiciones de Matías Fernández y Humberto Suazo chocaban contra la impericia,
sobre todo en los metros finales.
En contrapartida, Brasil se sentía cómodo con manejar con
más flexibilidad los tiempos. Y lastimaba con sus rápidos contraataques y con las pelotas paradas.
Por eso no fue extraño que en un planteo de golpe por golpe fueran los visitantes los que
impusieron su categoría y su roce internacional.
A los 21’, un tiro libre magistral de Ronaldinho
permitió la peinada de Luis Fabiano, quien aprovechó su altura, puso en ridículo al arquero rival y
decretó la apertura.
Desde allí, el conjunto de Dunga comenzó a mostrarse mucho
más suficiente y le sacó jugo a la desesperación de los dueños de casa. Chile tenía sus chances
pero fallaba en la puntada final, Suazo no estaba fino y echaba por tierra las ocasiones de una
posible igualdad.
A los 35’, Brasil pudo ampliar la ventaja a través de
un penal, pero Bravo le desvió el remate a Ronaldinho. Las más claras seguían estando del lado
amarillo.
Luego, a los 44’, Luis Fabiano actuó de pivot,
contuvo a la defensa adversaria y habilitó con elegancia a Robinho, quien clavó el segundo con un
disparo que se metió pegado al palo derecho del guardameta chileno.
La expulsión de Kleber apenas iniciada la segunda etapa hizo imaginar una
reacción de Chile. Pero lo único para destacar del seleccionado trasandino fue su actitud de ir al
frente. No mucho más.
Encima, al rato Valdivia vio también la roja. Entonces quedaron equilibrados en
cantidad de jugadores, no así en el resultado y menos en el juego, donde Brasil fue práctico y
manejó sin inconveniente los dos goles de diferencia.
El seleccionado de Dunga fue una demostración de practicidad, con réplicas
rápidas que inquietaron al fondo chileno.
Luis Fabiano redondeó una gran noche guapeando en el área para anotar el
tercero.