Boxeo: el rosarino que cambió la computadora por los guantes y hoy es campeón provincial

“Canelito” Travaglini dejó atrás la virtualidad de la época, es campeón santafesino de boxeo, ganó en la mítica FAB y sueña con conseguir el título argentino

06:00 hs - Viernes 05 de Junio de 2026

“En lugar de estar encerrado entre cuatro paredes con una computadora, ahora elijo cualquier actividad social por encima de eso”. Lo cuenta Agustín Travaglini, uno de los tantos jóvenes que son hijos de este ecosistema de la virtualidad, que te succiona hacia el sillón y te aleja de la luz del sol, mientras se pasa un rato de diversión con amigos. ¿Está mal? No. Cambiaron las formas, aunque algo de la magia barrial se perdió en el camino.

Agustín “Canelito” Travaglini estuvo siempre rodeado de deporte, pero el boxeo apareció en su vida para enamorarlo completamente. Hoy es campeón santafesino de boxeo. Lejos de quedarse con eso, ya proyecta otra meta superadora: quedarse con el cetro nacional.

Este año tuvo cinco combates y los ganó todos. Ante Brian Arnay (6 de marzo), Michael Leguizamon (27 de marzo en Villa Gobernador Gálvez), Sebastián Belizan (10 de abril), Alexis López (15 de mayo) y la última en Buenos Aires frente a Iván Tarraga (21 de mayo).

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Una imagen que se repite.

Debut triunfal en la mítica FAB de Buenos Aires

El icónico estadio de la Federación Argentina de Box (FAB), en Castro Barros 75 de la Capital Federal, abrió sus puertas para una nueva edición del programa Boxeo Federal Amateur Interprovincial. Esta propuesta fomenta el desarrollo del boxeo y que cientos de jóvenes salten al ring más importante del país para ponerse a prueba ante rivales de mayor jerarquía.

En el último encuentro compitieron delegaciones de Santa Cruz, Río Negro, Chubut, Santa Fe, Santiago Del Estero y del interior de la provincia de Buenos Aires.

El crédito local Agustín Travaglini tuvo su debut en suelo porteño y derrotó por puntos al platense Iván Tarraga en la categoría hasta 64 kilogramos, en una jornada que tuvo otras 13 peleas. No fue el único representante rosarino: Tiara Abigail venció a la rionegrina Estefanía Martínez (69 kg) y Luciano Cecchi al bragadense Brian García (91 kg), también por puntos.

—Hoy lo normal para un chico es encerrarse con una computadora o una consola de videojuegos con amigos. En tu caso, cambiaste eso por salir a practicar deportes. ¿Cómo fue esa transición?

—De chico estaba mucho con la computadora y, ahora que estoy más grande y a pesar de tener más libertades, siempre voy a elegir cualquier plan social por sobre estar encerrado entre cuatro paredes. Arranqué boxeo en 2019 con un amigo, de manera recreativa. La primera clase ya quedé encantado. Pero nunca me imaginé que me iba a dedicar a esto. Con el tiempo empecé a ir más seguido, tres veces por semana, y después todos los días. Le sumé el gimnasio, una nutricionista, me di cuenta que me estaba enganchando. Dije “esto es lo mío” y entonces me planteé competir.

—Y rápidamente obtuviste buenos resultados, entre ellos el de campeón provincial. ¿Por qué vas ahora?

—El objetivo de este año era ser campeón argentino. Ya fui campeón provincial y luego se hizo un selectivo en donde se elegían a los dos mejores de cada categoría y luego al mejor, que es el que quedaba para competir a nivel nacional. No terminé quedando. A mi modo de ver, soy mejor que el que quedó. No es nada personal contra el, pero termina siendo una elección a dedo. Así que el objetivo de ser campeón argentino queda postergado.

—Sin embargo no perdés tiempo y seguís compitiendo.

—Sí, sigo sumando muchas peleas y experiencias. No dudo en anotarme a los torneos que se me presentan. Quiero seguir creciendo. Hace poco peleé en el Torneo Federal Amateur en Buenos Aires, donde gané y en poco tiempo hay uno en La Matanza. Esos son los objetivos a corto plazo.

—¿Cómo hace un chico de tu edad para no distraerse de los objetivos deportivos, en una etapa de la vida en la que normalmente se coleccionan anécdotas con amigos, viajes, juntadas familiares?

—Todo lo hago con disciplina, aunque hay veces que me cuesta un poco. Lo difícil no es lo que hago sino lo que se deja de lado. Entrenar no me cuesta. Pero después te tenés que cuidar mucho con las comidas, perderte juntadas con amigos por entrenar, cumpleaños o reuniones familiares, es todo parte del sacrificio. A veces pesa pero forma parte del proceso.

—No muchas veces se nombra, pero me gustaría saber quiénes te acompañan en tu carrera, además de la familia.

—Mi equipo está formado por Martín Zulliani, que es mi preparador físico, Marcelo Botta que me ayuda mucho con la técnica, y Sebastián Luraschi que es mi promotor y el dueño del gimnasio Forja, que me da el lugar para entrenar.