Miércoles 20 de Noviembre de 2019
“La situación de Bolivia está complicada en diferentes provincias del país pero confío en que todo se va solucionar. En Santa Cruz hubo un paro cívico que duró 20 días, afectó al comercio, colegio y también al fútbol. Hubo momentos que no podíamos salir a la calle, el pueblo se levantó por algo justo y estamos pendientes de las informaciones por radio y televisión. Hay desabastecimiento y escasean los alimentos. El domingo pudimos retomar el torneo con equipos de Cochabamba y fue muy difícil la situación. No hubo un clima de partido pero los planteles nos olvidamos por dos horas de todo lo que está atravesando el país. Bolivia se levantará”, le dijo el jugador Martín Adrián Palavicini López a Ovación por la situación que atraviesa el pueblo boliviano.
Palavicini López, de 42 años, jugó en varios equipos e la ciudad: Estrella Federal, Unión de Alvarez, Arijón, 7 de Setiembre, Rosario Central y Agua y Energía. Actualmente lleva 16 años en Bolivia, juega en Real Santa Cruz por el torneo de ascenso y confía en seguir jugando en el vecino país. “Jamás se me cruzó por la cabeza dejar estas tierras. Voy a seguir jugando hasta que el cuerpo me diga basta. Mucha gente me llamó por la situación de Bolivia y del golpe de Estado. Yo no creo que haya sido un golpe de Estado como todos dicen, más bien fue un fraude en las elecciones. Vengo votando desde hace 15 años y Evo Morales en su mandato hizo cosas buenas pero al fraude la gente lo tomó muy mal. Nadie se esperaba una cosa así. Hay versiones que dicen que puede volver al país y cambiar la situación, lo veo muy difícil. No estoy metido en la política y sólo opino lo que estoy viviendo”, confió Palavicini López.
El goleador lleva marcados más de 200 tantos en el fútbol boliviano (primera división y ascenso) y en su exitosa carrera deportiva también pasó por diferentes situaciones en su vida. Sobrevivió a un accidente que pudo truncarle no sólo el futuro sino también su vida. En noviembre de 2012 recibió una descarga eléctrica de 11.500 voltios en su casa y se repuso.
“Fueron momentos muy delicados y con la fe de Dios pude salir de ese mal momento. Me agarró una descarga eléctrica en la terraza donde vivía. Gracias a la ayuda de Richard Uriona, Rolando Campos, Jorge Ruth y mi esposa (Mary Isabel Pérez). Estuve en terapia intensiva tres días en Tartagal (Salta) y me dieron el alta. Después tuve que ir a Rosario para terminar mi recuperación. Estuve 5 meses y Dios me sanó totalmente. Eso me permitió volver a Bolivia y jugar en Petrolero los últimos dos partidos de liga”, cerró el futbolista rosarino.