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Boghossian: "No puedo ni ir al súper, nunca imaginé una pasión tan grande"

En declaraciones a un diario uruguayo el delantero se mostró sorprendido por el acoso de los hinchas leprosos que no paran de reconocerlo por la calle, alentarlo y pedirle "ganar el clásico".

Jueves 05 de Noviembre de 2009

El delantero uruguayo Joaquín Boghossian es goleador y figura de Newell´s pero también es una de las revelaciones del torneo. En declaraciones al diario uruguayo El País contó que no puede ir al supermercado por el acoso de los hinchas de su equipo y dijo que no imaginaba semejante grado de pasión en Rosario.

"Es impresionante. No puedo ni ir al supermercado. Tengo que ir a un almacén chiquito acá cerca de donde vivo porque no puedo ni hacer las compras", manifestó en declaraciones al diario El País, y agregó: "No imaginaba una pasión tan grande".

Además si bien reconoció que Rosario y Montevido en tamaño y en cantidad de población son parecidas, dijo "en el fútbol son mucho más pasionales. Si bien en Uruguay somos enfermos por el fútbol, acá es mucho peor. Apenas salís a la calle ya te están hablando. '¡Hay que ganar el clásico, hay que ganar el clásico!', es lo único que me dicen. Y los hinchas de Rosario Central también, pero al revés. Me piden que no vaya a hacer un gol en el clásico. Te reconocen todos, pero nadie te habla mal".

Boghossian recordó su primer día de pretemporada y dijo que se lleva muy bien con sus compañeros: "Recuerdo que en Piriápolis cuando me sumé al grupo en la única mesa en que había lugar era en la de Schiavi, Bernardi y Peratta, los más grandes. Me quería morir. Para peor Schiavi me habló y me metió el peso diciéndome que tenía que pagar multa porque había llegado tarde al almuerzo. Estuve 30 segundos en que no sabía si era en serio o en broma. Hasta que se empezaron a reír y me di cuenta que era todo joda. Es más, me dijeron que si había hecho un milagro en Cerro tratara de hacer un milagro en Newell`s".

También tuvo palabras muy elogiosas para Roberto Sensini: "Es bárbaro. Siempre me vino a hablar, aun cuando no estaba jugando. Me daba confianza y me decía que ya iba a tener mi oportunidad. Y cuando empecé a jugar también. No es un tipo que te esté mucho arriba, pero te dice cuatro o cinco cosas que quiere que hagas y después te deja libertad. Es muy respetado hasta por los más grandes, porque además de su trayectoria como jugador es una muy buena persona y nunca está de mal humor".

Relató además que el juego en Argentina es más rápido pero que las diferencias están en la infraestructura y en el entorno. "Acá no te dejan faltar nada. Están siempre preocupándose porque estés bien. Te cuidan como a un profesional. En Uruguay no es así, muchas veces porque no se puede, como era en Cerro. Eso es lo que más me sorprendió. Acá, sinceramente, te sentís como un verdadero profesional y si no rendís es porque sos malo o no estás teniendo suerte".

Vive en un sexto piso en el barrio Pichincha, se cocina, siguiendo las indicaciones de la nutricionista de Newell`s. Mucha pasta, milanesas al horno y pollo. Pero con el paso de los meses comenzó a extrañar mucho a los suyos. Entre sus mayores nostalgias están sus tres perros. "Veo uno por la calle y me dan ganas de traérmelo", confió.

Por último contó como se sintió cuando le gritaron "Uruguayo": "Fue en el partido contra Vélez, cuando hice los dos goles. Era un partido bravísimo que habíamos dado vuelta, y estaba tan contento que no me di mucha cuenta. No caí todavía. Y en este último partido también me gritaron. Aunque cuando hice el gol en contra me gritaron uruguayo y alguna otra cosa más, je".

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