Jueves 19 de Marzo de 2009
Apareció el tridente y Boca se trajo de Paraguay una victoria que lo dejó muy cerca de la clasificación a la siguiente fase de la Copa Libertadores. El 3 a 1 sobre Guaraní lo dejó como único líder del grupo 2, con puntaje ideal, y más que tranquilo para dar el paso decisivo en la próxima fecha en La Bombonera, el 9 de abril y ante el mismo rival.
Como en los otros encuentros del torneo continental, Boca no brilló, pero en los momentos justos supo llegar al gol y se llevó una victoria, exagerada por lo hecho por uno y otro, pero que a esta altura demasiado no cuenta, porque está a un paso de los octavos de final.
Esta vez Boca se mostró más ambicioso de lo que había sido en Venezuela, en su última actuación por la Copa. Con un activo Riquelme juntándose con Krupoviesa y Mouche por izquierda, dominó los primeros minutos, aunque le faltó algo de profundidad.
Guaraní jugó de contra y también generó posibilidades. Primero con un disparo cruzado de Negreiros que atajó Abbondanzieri y después se lo perdió Benítez, en dos oportunidades. Y con la conducción del ex xeneize Jonathan Fabbro logró la apertura del marcador, cuando capturó una pelota por derecha, dejó atrás a Figueroa y sacó un centro cruzado que Negreiros, muy libre, conectó para quebrar el invicto del Pato en la Copa y poner el 1-0 parcial.
Ahí Boca se despertó. Pero siguió sin mostrarse incisivo en los metros finales. Apenas llegó en el último minuto con un zurdazo de Riquelme que rechazó al córner Aurrecochea.
En el complemento los roles quedaron rápidamente definidos: Guaraní se replegó y apostó al contraataque y Boca buscó con insistencia pero le costó quebrar la poblada defensa local para encontrar al empate.
Boca llegaba pero le costaba definir. Hasta que recibió una mano del árbitro chileno Ossés, quien sancionó un penal que nadie le cometió a Ibarra. Y Riquelme con un disparo esquinado marcó la igualdad.
A partir de ahí casi todo fue de Boca, que fue más peligroso con los ingresos de Rodrigo Palacio y Martín Palermo. Un disparo del delantero bahiense pegó en la base del poste izquierdo y enseguida fue Riquelme el que hizo estrellar la pelota en el mismo palo.
Hasta que llegó el gol de Palermo, que le puso su sello a una buena acción de Vargas y empujó la pelota a un metro del arco.
Diez minutos más tarde Riquelme inició una contra letal y Palacio, con una precisa definición, puso el 3 a 1 definitivo que dejó a los xeneizes a un paso de la próxima instancia de la Copa Libertadores.