Ovación

Boca se quedó sin Riquelme

Boca perdío más que una final. La derrota ante Corinthians dejó un efecto residual que lo sumergió en una crisis que amenaza con socavar la relación de bases del plantel.

Viernes 06 de Julio de 2012

Boca perdío más que una final. La derrota ante Corinthians dejó un efecto residual que lo sumergió rápidamente en una crisis que amenaza con socavar la relación de bases de un plantel que de buscar la triple corona, se quedó sin torneo, sin Libertadores y sin Riquelme, el emblema xeneize que anunció su salida tras el tropiezo en San Pablo.

Era la décima final en la Copa y había mucha expectativa en el universo boquense. Pero cuando el terrible cachetazo que significó el 0-2 todavía hacía ruido, el hincha se enteró que sufría la baja de su ídolo, capitán y máximo referente. Además, la sorpresa fue mayor porque le restaba un año y medio de contrato. Así Román expresó un adiós sentido, pero con muchos entretelones que desataron una gran polémica alrededor de la decisión del enganche.

El mal juego de Boca, la pesadilla que representó Emerson y la falta de respuestas tácticas y emocionales ante el planteo rival perdieron relevancia ante la noticia del alejamiento de uno de los mejores jugadores de su rica historia.

En este marco de acción, las dudas se centran sobre el futuro de Julio César Falcioni, quien tiene contrato en La Ribera hasta diciembre y mantiene una relación tensa con varios experimentados del plantel, entre los que se encuentra Rolando Schiavi, a quien le avisó que en el próximo torneo no le aseguraba la titularidad.

El miércoles al mediodía en San Pablo, a 9 horas de la final, Daniel Angelici y Riquelme se juntaron en una habitación del tercer piso del hotel donde se alojaban y cuando nadie lo pensaba, más allá del twitter del hermano de Román anunciando que "algo importante ocurrirá", el diez le dijo con claridad al presidente que no tenía ganas de seguir en el club.

Casualmente, 24 horas antes en el mismo piso, el titular xeneize se reunía con el DT y le preguntaba si iba a seguir hasta diciembre, y Falcioni le contestaba que más allá del resultado en el Pacaembú iba a continuar. Esa respuesta afirmativa hizo que Román adelantara los tiempos para tomar su decisión, que fue comunicada tras la derrota.

La relación entre Falcioni y Riquelme nunca fue buena, a ambos los separan diferentes maneras de ver los entrenamientos y fundamentalmente de entender el juego, desde aquella famosa frase del jugador: "Falcioni me hizo dar vueltas a la cancha como un boludo y no me puso ante All Boys" hasta el presente hubo decenas de llamativos entredichos.

"Hablé con el equipo, con el presidente, les comuniqué que no voy a continuar y que amo este club. Voy a estar agradecido por siempre. Ahora me siento vacío y no tengo más nada para darle", explicó Riquelme. Y agregó: "Es una decisión mía" para aclarar que no influyeron factores externos.

"Si mi hijo me lo pide, jugaré un tiempo más, pero acá no puedo, no a la mitad. Quiero mucho a los hinchas de Boca, nací bostero y viviré bostero", contó entre lágrimas.

La historia dirá que esta final Boca la jugó sin su marcador de punta titular (Facundo Roncaglia), por no arreglar su continuidad y que viajó porque Riquelme pidió por él a los directivos, y con tres jugadores (Sebastián Sosa, Schiavi y Cvitanich), quienes sabían que no continuarían en la institución.

Eso, sumado a que Angelici sabía desde el mediodía que su mejor jugador no seguía, agregaba más condimentos para enfrentar un partido clave en evidente desventaja anímica.

Ahora llega la semana de vacaciones, Falcioni está viajando a Cancún, Riquelme a un lugar no revelado, mientras la dirigencia de Boca tratará de armar un tablero que se agitó en forma desmesurada. ¿Se llevará algo más la final de la Copa?

 

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