Buenos Aires.- Boca Juniors pudo haber logrado la victoria hasta por más de
un gol de diferencia de acuerdo a las posibilidades que dispuso, en particular en los 20
minutos finales, pero sus imperfecciones para definir y su debilidad
defensiva determinaron que sólo igualara 2-2 frente a Atlas de México.
El resultado deja al equipo xeneize muy comprometido para el desquite del
próximo miércoles en Guadalajara, donde tendrá que salir al campo con la premisa de ganar,
porque una nueva igualdad sin goles o en un gol le permitirá al elenco mexicano avanzar a
las semifinales de la Copa Santander Libertadores.
Con Sebastián Battaglia como abanderado, Boca empujó a Atlas sobre el final
del partido. Pasó a ganar 2-1 a 15 minutos del final, pero no resolvió bien en los últimos
metros de cancha y un descuido les permitió a los mexicamos llevarse mucho más de lo que
les correspondía.
Muy temprano, a los 6 minutos, Atlas le sacó el jugo a la confusión
defensiva de Boca. Tal como había pasado en La Plata hace tres días, a la salida de un córner
hubo dos cabezazos dentro del área, el primero de Bruno Marioni y el segundo de Omar Flores
para establecer el 1-0 en favor de los mexicanos.
Después Boca dominó, pero le costó encontrar claridad porque Juan Román
Riquelme estuvo bien marcado y lo mejor lo produjo Rodrigo Palacio desbordando por los dos
laterales.
De todos modos, a medida que fue transcurriendo el tiempo, al Atlas le fue
costando cada vez más recuperar la pelota y la perdía con suma rapídez.
El empate pudo haber llegado a los 31 cuando Jesús Dátolo rompió el achique
por derecha y quedó frente a Jorge Bava, pero el arquero lo obligó a retroceder y finalmente
debió habilitar atrás al colombiano Fabián Vargas, quien remató desviado.
Dos minutos más tarde un tiro libre de Riquelme resultó levemente
desviado. El empate xeneize estaba al caer.
Y llegó en el minuto 36 cuando un gran pase de Riquelme dejó solo por
derecha a Palacio, quien tocó hacia el medio para Martín Palermo, éste empujó la pelota
y terminó de meterla en contra de su valla Hugo Ayala.
Boca siguió tratando de jugar en campo rival hasta el final de la etapa,
pero sobre la hora padeció un nuevo cabezazo en su área, esta vez de Ulises Mendivil, que
resultó apenas elevado, dejando mudas por un instante las tribunas del Amalfitani.
En el comienzo de la etapa final, Boca pareció tomarse un respiro y
permitió que Atlas tuviera la pelota y llevara el partido lejos de su arco.
De todos modos, Palermo, tras un rebote, pudo haber definido a los 17,
pero se abrió mucho tras eludir a Bava. Y a los 21, luego de una buena maniobra entre
Cristian Chávez, que le cambió la cara al mediocampo xeneize, y Palermo, Palacio quedó solo
ante el arquero y se demoró inexplicablemente.
Pasados los 25 Boca se decidió a apretar a fondo el acelerador. Tuvo más
contacto con la pelota Riquelme y la cancha comenzó a inclinarse. A los 30 Palermo bajó un
centro de Dátolo y Cáceres, por fin, logró el 2-1.
Era el mejor momento de Boca que pudo haber aumentado a los 38 cuando el
palo devolvió un remate de Riquelme y Dátolo, que tomó el remate, disparó alto, y a los 39,
con una pared entre Riquelme y Palacio, que derivó en un toque a Palermo cuyo tacazo
resultó desviado.
A los 43 el gol que se esperaba en un arco cayó en el otro, porque después
de un córner Juan Carlos Medina ejecutó un centro desde la izquierda, se quedó Mauricio
Caranta y Jorge Torres, de cabeza, puso el 2-2.
Boca estuvo cerca de concretar la victoria que merecía, pero no fue un
equipo sólido ni seguro y lo pagó caro.
(DyN)