Viernes 31 de Octubre de 2008
El presidente de Boca Juniors, Pedro Pompilio, falleció ayer víctima de un paro cardíaco, a los 58 años, y su muerte provocó gran conmoción en todo el ambiente del fútbol argentino.
La familia de Pompilio decidió que no se haga ningún tipo de velatorio, pese a que la dirigencia xeneize le ofreció que se lleve a cabo en La Bombonera. En este sentido se solicitó que no se envíen coronas, y que la gente que pensaba hacer eso done el dinero de lo que iban a gastar en Unicef.
Los restos de Pompilio serán enterrados hoy por la mañana en el cementerio El Campanario, de Florencio Varela.
Pompilio había asumido la conducción de Boca en junio de 2007, luego de ganar las elecciones por un amplio margen.
En ese momento se había transformado en el principal impulsor del regreso de Juan Román Riquelme al club y fue el principal defensor de incluir a los juveniles en el equipo de primera división.
Durante su extensa trayectoria en Boca ocupó cargos directivos en varias etapas, colaborando primero con Antonio Alegre, y luego fue vicepresidente durante la gestión en Boca del actual jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, y ahora su mandatado finalizaba en 2011. Su sucesor será el vicepresidente primero Jorge Amor Ameal.
Mientras Pompilio fue vicepresidente de Boca, junto con Macri, el club obtuvo los torneos Apertura de 1998, 2000,2003 y 2005; Clausura 1999 y 2006. En el plano internacional, logró la Copa Libertadores 2000, 2001, 2003 y 2007; la Copa Intercontinental 2000 y 2003; la Copa Sudamericana 2004 y 2005, y la Recopa 2005, 2006 y 2008.
Pompilio murió en su casa de Bernal y dejó en Norma, su esposa, y en Leandro y Natalia, sus hijos, el legado imborrable de haber sido un directivo ejemplar, quien en los momentos más críticos de Boca hasta puso dinero de su bolsillo para acompañar el salvataje del club que amaba.
Pompilio tenía previsto viajar la semana próxima a Italia para negociar con Genoa, que estaba interesado en el juvenil Joel Acosta, y había sufrido, hace unos diez años, un problema cardíaco, por lo cual recientemente se había realizado estudios médicos.
Pompilio había revelado en sendas entrevistas que desde niño fue hincha de Boca, pese a que vivía en el partido de Avellaneda. "Prácticamente desde que nací fui hincha de Boca. Y el mejor regalo de mi vida lo recibí un 6 de enero, cuando era muy chico y recibí la camiseta de Boca, el pantalón y las medias. No lo podía creer y apenas me entregaron el obsequio salí corriendo para ir a mostrarle a los chicos del barrio que yo también era de Boca. Estaba rodeado de hinchas de Independiente y Racing, y mi mayor orgullo era ir a jugar a la pelota con la camiseta de Boca".