Ovación

Boca fue un freno previsible para Newell's

Boca venció ayer por 2 a 0 a un Ñuls, al que aún le falta para ser un buen equipo. Es cierto que si Carlos Maglio no se equivocaba al sancionar un lateral a favor de Boca en el gol de Cvitanich tal vez estas líneas hoy contarían otra historia.

Lunes 27 de Febrero de 2012

La sensación fue que Newell’s no estuvo en el lugar indicado para extender el buen arranque de torneo que tuvo de la mano de Martino. Es cierto que si Carlos Maglio no se equivocaba al sancionar un lateral a favor de Boca en el gol de Cvitanich tal vez estas líneas hoy contarían otra historia. Es que Newell’s seguramente no se hubiera desmoronado como lo hizo. Pero esa realidad ya forma parte del imaginario. Lo concreto es que Boca, con sus problemas internos a cuestas, igual fue demasiado para la Lepra. Por eso se quedó con la última palabra de todo y con un triunfo por 2 a 0 que consiguió a partir del oportunismo que impuso en la zona de peligro.

  Así de sencillo fue todo. Es que apenas Newell’s le ofreció una grieta, Boca lo convirtió en un cráter. Y eso que la pretensión rojinegra fue fácil de radiografiar y, en cierta forma, respondió al partido que seguramente armó Martino en su cabeza. El equipo buscó no autodestruirse de movida contra el arco de Peratta y para eso cubrió con una encomiable voluntad cada sector de la cancha. Hubo un lapso en el que Víctor López y Pellerano estuvieron atentos en el anticipo y otro en el que Bernardi, Mateo y Vangioni le rodearon la manzana a Riquelme. Desactivado el circuito en el que Román suele moverse como amo y señor, la intención de Boca quedaba reducida a alguna corajeada de Mouche o algún centro aislado.

  Pero en los papeles no estaba contemplada la equivocación de Maglio al concederle a Boca un lateral que fue claro a favor de Newell’s. Justamente ese error arbitral fue el prólogo que derivó en el gol de Cvitanich (estaba habilitado) y en el posterior derrumbe leproso.

  Ya nada fue lo mismo para Newell’s porque el mentado equilibrio que Martino pregona no fue posible. Es cierto que en el complemento la obligación lo hizo animar un poco más, pero a esa altura ya se jugaba como quería Boca. Y se sabe que cuando ocurre eso lo más probable es que el rival de turno caiga con facilidad en las garras de la solidez que distingue al equipo de Falcioni.

  Martino intentó romper con esa monotonía con los ingresos de Noir, Tonso y Aquino, y lo único que mostró el equipo fue otra distribución táctica. Porque Víctor López se corrió al lateral izquierdo en reemplazo del colombiano Domínguez, de flojo partido. Mateo acompañó a Pellerano y el pibe Tonso con sólo agarrar un poco la pelota hizo mucho más que Figueroa.

  En el medio también apareció esa clara mano de Caruzzo que Maglio vio, pero sancionó como casual. Si cobraba penal eso hubiera cambiado el rumbo, aunque Newell’s nunca acumuló reales méritos para salvar su ropa con un empate.

  El gol en el cierre del primer tiempo también obró de despertador para Boca. Seguramente movilizado por la crítica unánime del ambiente de que el equipo juega cada vez peor, el campeón paralizó a Newell’s con otro golpe seco. Y nadie mejor para darlo que Riquelme, quien es públicamente señalado como el enemigo que tiene el técnico dentro del grupo. Román agarró la pelota en el tiro libre y la acomodó contra el palo izquierdo de Peratta, quien hizo lo que nunca debe hacer un arquero al esconderse detrás de la barrera.

  Newell’s no pudo escaparle al papel de víctima que encarnan todos los rivales que enfrentan a Boca. No es casualidad que el campeón haya estirado el invicto a 34 partidos. Es evidente que hasta ahora nadie le encuentra la mano para ganarle y Ñuls no fue la excepción.

  Newell’s debe procesar esta derrota con inteligencia y ensayar un aprendizaje que lo conduzca a recibirse de buen equipo. Boca le demostró ayer en su cancha que todavía le falta rendir algunas materias para lograr eso.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario