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Boca derrotó a River en Mar del Plata en el primer superclásico del año

Boca Juniors se quedó con el primer superclásico del año tras derrotar anoche a River Plate en Mar del Plata por 2 a 0 con goles de Battaglia, en el primer tiempo, y Palermo en el complemento.

Domingo 27 de Enero de 2008

Boca Juniors se quedó con el primer superclásico del año tras derrotar anoche a River Plate en Mar del Plata por 2 a 0 con goles de Battaglia, en el primer tiempo, y Palermo en el complemento.
  El equipo de Ischia justificó el resultado claramente a partir de una puesta en escena mucho más ordenada que la del River del Cholo Simeone.
  El partido arrancó con un ritmo frenético, mezcla de ansiedad, nerviosismo y deseos de plantar las banderas del protagonismo de parte de los dos equipos. Un Boca obviamente Riquelme dependiente y un River aferrado a un dispositivo táctico que después demostraría que es muy bondadoso cuando ataca, pero muy peligroso para Carrizo cuando defiende.
  River parecía más convencido del rol que debía cumplir, pero fue Boca el que sacó diferencias. A los 19’, un centro de Morel Rodríguez a la salida de un tiro libre de Riquelme agarró mal parada a la defensa y Battaglia ajustició a Carrizo con una mediavuelta furibunda desde el punto del penal.
  A los de Simeone les costó asimilar el golpe, pero Boca no terminó de aprovechar el desconcierto de su adversario. Pasados los 30 el partido se equilibró y Ortega tuvo una chance preciosa que tiró por arriba del travesaño obligado en parte por el rápido achique de Migliore tras un grosero error de Maidana, incómodo en la función de marcador de punta por la derecha de la defensa xeneize.
  Así se fue la primera mitad. Con mucha más histeria que fútbol.
  En el complemento, por obligación, River salió a buscar más arriba y Boca lo esperó refugiado en la seguridad del paraguayo Julio César Cáceres, de notable debut con la camiseta azul y oro.
  Cuando River buscaba las formas, apareció un tiro libre para Boca. Riquelme le entró como los dioses y Carrizo, más adelantado de lo aconsejable, apenas pudo manotearla, la pelota pegó en el travesaño, se elevó y quedó a disposición de Palermo que ajustició a Carrizo, todavía caído detrás de la raya, en la raya del arco.
  Allí se terminó el duelo. River terminó de desarmarse futbolística y anímicamente y Boca sólo se ocupó de asegurarse un partido que no ofreció demasiadas luces, pero sí la enorme presión que generó para los entrenadores debutar en un superclásico.
  Y ni hablar de los jugadores. Quedó demostrado por los jugadores de Boca, que arrojaron las camisetas a la tribuna. l

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