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Bielsa y Sabella: la historia detrás de la foto y el destino que los unió

El Loco y Pachorra se cruzaron en el Coloso en 1976, por el Metropolitano. Bielsa debutó en Primera y Sabella fue figura. Tiempo después ambos serían entrenadores de la selección nacional.

Jueves 10 de Diciembre de 2020

Entre los juegos inimaginables que plantea el destino es probable que nadie haya podido concebir viendo una jugada o una foto cómo hay historias que están señaladas a cruzarse. Por eso impactó en estos días una imagen que circuló en redes a raíz de la muerte de Alejandro Sabella, este martes, en la que se ve justamente a Pachorra vistiendo la camiseta de River, pero con un marcador muy especial: Marcelo Bielsa, en uno de los pocos partidos que registra como jugador con la camiseta de Newell’s. Ese día, el Loco debutó en primera y sufrió el talento de un Sabella distinguido que fue una de las figuras de la cancha.

Corría el 29 de febrero de 1976 y llovía en Rosario. Newell’s debía enfrentar a River por la cuarta fecha del Metropolitano y así lo haría en el marco de una jornada que terminaría archivada en los libros del fútbol local porque marcó el estreno de Bielsa con la camiseta leprosa. Juan Carlos Montes lo mandó a la cancha como marcador central y el Loco lució la Nº 2 en el dorsal. Tenía 21 años y una figura espigada que se pegó a la de Sabella para intentar anular la creativad de Pachorra, que ese día jugó cómo delantero y asumió el rol de la creación.

De hecho, cuentan las crónicas de entonces que aquel River llegaba algo disminuido tras la salida de actores estelares como Leopoldo Jacinto Luque o Norberto Alonso. Sin embargo, supo capitalizar la presencia de Pachorra y de Ubaldo Matildo Fillol, ambos destacados ese día, como para dejar a un Newell’s supuestamente más dotado con las manos vacías en su casa.

“La ausencia de Perfumo no se notó. La presencia de Fillol, en cambio, sirvió para anular los pocos intentos rojinegros para demostrar cómo debe actuar un arquero en distintas circunstancias, cuándo debe salir a cortar un avance, cuándo debe quedarse bajo los palos. Fue, sin duda, junto a Sabella, lo mejor de River Plate”, relata la semblanza de ese día del diario La Capital firmada por el periodista Mario Marasco.

Bielsa, y seguramente sea en ese mismo instante en que se captó la foto que está circulando, sufrió a Pachorra en carne propia, ya que como rezan los escritos “tuvo una actuación discreta”, pero además lo perdió en la que fue la apertura del marcador para River, a los 29 del primer tiempo.

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“Lo que al principio había aparecido como un planteo táctico de uno y otro equipo, se desdibujó de pronto cuando una jugada personal de Sabella por izquierda, eludiendo a Bielsa, posibilitó tras un centro enviado hacia atrás, que Crespo abriera el marcador para la visita y con un shot que encontró adelantado al guardavalla Bargas”, remarca la misma crónica que como dato de color señala que “a Gallego le empezaban a pesar las piernas”, producto de su acumulación de partidos con la selección. Además señala que el partido se inclinó no por mérito de River sino por el mal juego de Newell’s y el arbitraje de Angel Coerezza. “Arbitraje poco feliz”, detalla.

En la segunda parte, el millonario se apoyó definitivamente en el “aplomo” de Sabella para cuidar la ventaja pero Zanabria logró poner el 1 a 1 tras una pared con el ingresado Ribeca. Aunque de nuevo los de Núnez consiguieron llegar al gol, a los 74’, gracias a Artico.

La imagen que hoy recorre las redes y se filtra sin crédito ni autor conmueve por esos tiempos lejanos en los que nadie podía saber que sus dos protagonistas tendrían tanto en común. El Loco, como Pachorra, no sólo lograron ser prestigiosos y revolucionarios en cada lugar que pisaron como entrenadores, sino que además los dos alcanzaron la dirección técnica de la selección argentina. Uno, Marcelo, asumiendo una “frustración” histórica como fue la eliminación en la primera ronda del Mundial de Corea-Japón 2002 (visión egoísta si se quiere de él mismo, porque jugó unas Eliminatorias brillantes y ganó el oro olímpico) y el otro Alejandro, conduciendo a Argentina hasta la final del Mundial de Brasil 2014 y perdiendo por la mínima ante Alemania.

Con otro plus: el de dejar un legado en cada uno de sus dirigidos, ese extra que no dan ni los títulos ni los goles y que tiene al respeto por los valores por sobre todas las cosas. Es que al fin, tanto el Loco como Pachorra fueron (Marcelo aún lo hace) para sus jugadores, maestros. Los mismos que en aquella foto, sin saberlo, apenas estaban empezando a recorrer el camino de los grandes.

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