Ovación

Bielsa, en la cúspide de Europa

Cuando Marcelo Bielsa aterrizó en Bilbao, el miércoles 13 de julio del año pasado, dio una conferencia de prensa de 41 minutos. Uno de los periodistas reunidos en Lezama había viajado desde Italia con una sola...

Viernes 27 de Abril de 2012

Cuando Marcelo Bielsa aterrizó en Bilbao, el miércoles 13 de julio del año pasado, dio una conferencia de prensa de 41 minutos. Uno de los periodistas reunidos en Lezama había viajado desde Italia con una sola pregunta en su cabeza: saber quién era ese entrenador rosarino que le había dicho que no a Inter de Milán. Entre los motivos para elegir Athletic y descartar otras ofertas, Marcelo dijo que se había sentido seducido por la obstinación de un club que sólo admite en su plantel a jugadores formados desde niños en su cantera.

Ayer, sólo 9 meses y unos días después de asumir, Marcelo llevó a Athletic de Bilbao a la final de la Europa League. Su club no juega una definición de semejante tamaño desde 1977, cuando perdió con Juventus la final de la por entonces Copa Uefa.

"Esta institución se mueve en un escenario similar al de una selección, donde está exacerbado el sentido de pertenencia, el orgullo, la representatividad y la identificación. El sentido de pertenencia es lindo para un entrenador, porque crea una zona de estímulo genuino alejado de los lugares comunes del fútbol, que son el profesionalismo, el dinero y el reconocimiento".

Así comenzó la relación entre Bielsa y Athletic de Bilbao. Enarbolando un sentido de pertenencia que se corresponde con sus orígenes profesionales: el Newell's ciento por ciento rojinegro que lo transportó a lo más alto después de refundar la autoestima leprosa a base de trabajo, triunfos, carácter, honestidad y conducción.

No habrá declaraciones rimbombantes. No existirán gestos de grandilocuencia. Sólo su interior puede comprender y sentir la satisfacción que le genera el éxito, al que generalmente desprecia.

Está considerado uno de los mejores entrenadores del mundo. Guardiola lo postuló como su reemplazante en Barcelona si él se retira. Pep lo visitó en Máximo Paz  allá por 2006, fue una de sus principales fuentes de consulta y hoy lo eleva a la máxima expresión.

Desde que llegó afrontó tres torneos y en dos es finalista: la Europa League y la Copa del Rey.

Allí está Marcelo, metido en el casi innegociable corazón de los vascos del Athletic Club.

Seguramente ya piensa en Zaragoza, el rival del domingo por la Liga. Su cabeza va tan rápido como la obsesión que tiene por mantener el perfil bajo.

“Dispongo de tiempo para pensar que puedo conseguir mis objetivos antes del primer partido. No encuentro excusas para que no se pueda intentar ganar desde el primer partido”. Lo dijo el día que asumió. Y ya cumplió.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario