Ovación

Bernardi y Coudet vivirán por primera vez el partido de la ciudad en sus nuevos roles

Lo mismo de siempre. Cada Newell’s-Central, Central-Newell’s, con la particularidad de cada edición, provoca esas sensaciones en la previa que llega a su clímax el domingo de partido.

Miércoles 22 de Julio de 2015

Levanta temperatura, acelera las pulsaciones, lleva la pasión al límite de la razón. Nada nuevo. Lo mismo de siempre. Cada Newell’s-Central, Central-Newell’s, con la particularidad de cada edición, provoca esas sensaciones en la previa que llega a su clímax el domingo de partido. Y como cada vez es necesario recordar que nada se termina, que todo continúa cuando el árbitro pita por última vez y hay que volver a casa. Sí, hay vida después del clásico y en esta semana, usando como es la costumbre de estos tiempos las redes sociales, varios hinchas se han manifestado al respecto, bajando ese mensaje de paz que es el que recuerda que se verán las caras dos viejos adversarios, no enemigos, y que al otro día convivirán en la ciudad envuelta en una sola bandera: la celeste y blanca que Manuel Belgrano enarboló por primera vez en esta tierra. Esa es la consigna que los verdaderos protagonistas deben enarbolar y que, de hecho, tan bien la han abrazado en las últimas ediciones. Y ahora dos de ellos serán las cabezas visibles, cada uno con su presión y urgencia, pero sin que el mundo se les termine el domingo. Los une la nueva profesión que hace poco abrazaron al costado de la línea de cal. Tienen, como en todo derby, por ganar y por perder, pero más de lo primero. Recién empiezan, lo hicieron bien hasta ahora, son emblemas de sus clubes y primerizos en esta lid del partido de la ciudad como DT. Lucas Bernardi y Eduardo Coudet tienen una página importante por escribir el domingo. Sólo eso. O tanto como eso.

Newell’s se autoimpuso la presión de cortar con las tres derrotas al hilo desde el regreso de su rival a primera y en ellas Bernardi fue parte con los cortos, pero la del domingo será definitivamente otra historia. De líder natural dentro de la cancha pasó a conductor desde el banco y las referencias son demasiado pocas como para sacar conclusiones apresuradas. Por lo pronto, se le presenta un problema que puede pensarse como que choca contra la lógica de todos los manuales del fútbol. Con prácticamente 4 pibes debutantes, se floreó con Racing en la primera presentación en el Coloso. Con la vuelta de los experimentados, con el estreno de un refuerzo, dejó otra imagen muy distinta ante Tigre en Victoria. ¿Qué hacer entonces de cara al partido más importante de su novel carrera? Vaya dilema a poco de empezar que pondrá a prueba sus reflejos, en un contexto en el que se le reclamará saldar la deuda del pasado reciente, aunque justo es decir que numéricamente el equipo está mucho mejor que lo que mostró en el campeonato en el anterior ciclo de Gallego. A 10 puntos de la cima, a 5 de los auriazules.

El local será Newell’s pero se debiera haber empezado por Coudet. Por su mayor recorrido, por sus 17 partidos de ventaja sobre Bernardi en experiencia (contando los de la Copa Argentina) y porque sorprendió a propios y extraños con una propuesta audaz y convincente, que supo llevar adelante en cualquier cancha, más allá de que parece haberse descolgado un poco de la cima, más que por los puntos que lo separan de ella (apenas 5), por los pesos pesados con los que está compitiendo y que, se supone, no se irán a caer todos juntos. De aquel jugador con excesos en sus formas a este técnico parece haber emergido un recorrido de aplomo, indispensable para su nuevo rol y que supo transmitir a un grupo ávido de pelear por cosas importantes.

A Bernardi no se le puede pedir todo en el tercer partido, pero justo es decir que sabe de qué se trata el pedido de la tribuna y el material con que cuenta lo conoce a la perfección. Además, hay que remarcar que asumió el desafío de reordenar el fútbol de un plantel que tuvo mejores días, sabiendo que tenía el clásico encima. Se puso un techo alto.

Lo mismo el Chacho, que se propuso de entrada pelear arriba y al llegar a la 18ª sesión puede decir que lo viene consiguiendo cuando pocos creían entonces.

Sus techos no tienen sólo que ver con lo hecho en los breves trayectos sino con el afecto que supieron conseguir en sus clubes en la cancha. Ninguno está en cuestión ni mucho menos. Tienen mucho más por ganar que por perder.

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