Ovación

Bernardi asume riesgos en la búsqueda del perfil futbolístico leproso

Desde que tomó las riendas del equipo, el ex capitán adoptó decisiones fuertes a la hora de armar el once titular. Es un proceso de recambio con inclusión de juveniles.  

Lunes 24 de Agosto de 2015

No hay ninguna duda de que este Newell’s está en plena etapa de formación. Que está buscando su identidad futbolística. Que incluso el DT también está resolviendo quiénes son los mejores apellidos para ocupar cada puesto de la cancha. Y como suele decirse: crecer o madurar no es gratuito, no es un camino lineal, no puede hacerse sin contramarchas y mucho menos sin algunos tropiezos. La llegada de Lucas Bernardi como entrenador leproso no fue para darle continuidad a lo que se venía haciendo ni para transitar un sendero de “comodidad” en cuanto a las decisiones. Todo lo contrario, el ex capitán rojinegro está escribiendo su propia historia al frente del equipo. Está más que claro que desde los resultados y en gran medida desde el juego, más allá de algunos pasajes puntuales en la últimas fechas, todavía las expectativas están por debajo de lo que se espera del conjunto leproso. Es un hecho que Bernardi asumió riesgos fuertes, no se quedó a mitad de camino en sus determinaciones. Esta convicción del DT a la hora de armar el equipo fecha a fecha es tal vez el dato más significativo de su inicio de gestión. Por ahora los resultados no lo acompañan (cinco partidos sin victorias) y así en el corto plazo deberán aparecer los triunfos porque en este fútbol frenético, guste o no, a la historia las escriben los que ganan.
  Hay que decir que Lucas Bernardi arribó al Parque tras la salida de un Américo Gallego que no le iba tan mal en cuanto a los resultados, pero que en materia futbolística no despertaba ninguna aspiración más allá de la medianía de la tabla. La llegada de Bernardi fue un claro intento de recuperar la mística y el protagonismo a partir de un hombre vinculado al pasado reciente del club. Fue una apuesta fuerte de la dirigencia. Y en la misma sintonía de asumir riesgos se movió el nuevo DT.
  Si hay algo que no se le puede achacar al DT es no ir a fondo en cada una de las determinaciones que adopta. Después están los resultados y el funcionamiento del equipo para analizar, algo que por ahora está más en el debe que en el haber. Pero el estilo de apostar fuerte es una marca registrada del ciclo Bernardi.
  En este sentido hubo decisiones categóricas, que sin duda dejaron “lo políticamente correcto” de lado, y esta postura estuvo a la vista en más de una oportunidad. En el primer partido del semestre ante Racing, Diego Mateo pintaba para ser titular como zaguero y no fue ni al banco de suplentes. Otro que tiene escasos minutos en cancha es Hernán Bernardello, a quien se lo puede rotular como uno de los apellidos fuertes del plantel. También una determinación novedosa del DT fue poner a Marcos Cáceres de zaguero central.
  Hay más decisiones importantes que tomó el DT. Franco Escobar, Gabriel Báez, Daniel Mancini y Denis Rodríguez son juveniles que pelean el puesto de igual a igual con los jugadores de mayor recorrido que hay en el grupo. Ni qué hablar de lo que ocurrió en el arco. Ezequiel Unsain atajó los últimos dos encuentros en reemplazo del experimentado Oscar Ustari. Por ahora el arquero de la cantera pinta bien, pero fue una decisión arriesgada por donde se la mire.
  En este sentido otra medida que tomó el DT fue rescatarlo del ostracismo a Martín Tonso, que anotó un gol ante Racing y luego como el resto de sus compañeros alternó buenas y malas. Hay que decir que para el DT el rótulo de “titulares y suplentes” no cuenta. Cada vez que puede repite que “quiere a todos los jugadores preparados para cuando les toque ingresar”.
  Está claro que hasta acá si algo caracteriza el comienzo de la era Bernardi es la resolución para armar semana a semana el equipo, más allá de las trayectorias, edades y pergaminos de los integrantes del plantel. Por eso este es un nuevo Newell’s. Un equipo que recién está transitando sus primeros pasos, que por ahora no logra redondear un funcionamiento regular ni absolutamente confiable a lo largo de los 90 minutos (salvo el inicio brillante ante Racing, que por consiguiente fue el único triunfo).
  Y cuando se toman decisiones futbolísticas de fondo, como las que está asumiendo el DT, es hasta lógico y esperable que haya sobresaltos y desfasajes, avances y retrocesos, hasta que el equipo logre encontrar una identidad definida y pueda ir construyendo un juego sólido y seguro, que lo acerque a las victorias que hoy tanto necesita. Como siempre en el fútbol los plazos no son mensurables y suelen ser reticentes al calendario.
  En este sentido el cuerpo técnico deberá afinar la puntería para corregir los defectos que todavía tiene el equipo y los dirigentes bancar el proceso. En el fútbol no hay recetas mágicas ni cambios revolucionarios de la noche a la mañana. Se viene Colón en el Coloso, la visita a Defensa y Justicia y otra vez el clásico ante Central en el Gigante. Está claro que Newell’s debe evolucionar mucho como equipo fecha a fecha para acercarse a los triunfos, otra fórmula no existe.

La Fiera, un jugador indispensable que debe recuperar la confianza

Newell’s necesita recuperar la mejor versión del jugador con más categoría que tiene en el plantel. No hay dudas de que Maximiliano Rodríguez es un futbolista fuera de serie, de los que no hay muchos en el fútbol argentino, y que la Lepra requiere tenerlo en plenitud lo antes posible. La Fiera no atraviesa su mejor momento, está claro que él lo sabe mejor que nadie y por ello es el primero que quiere revertirlo.
  Porque más allá de los penales consecutivos que falló, ante Temperley y Atlético de Rafaela, en cuanto al juego tampoco logra hacer pesar su talento. Ante la Crema (1-1) se lo notó más participativo, en especial en la primera etapa y hasta protagonizó algunas chances netas de gol. Pero así y todo sigue lejos de aquel Maxi al que le llegaba la pelota y armaba esa jugada diferente para vulnerar a la defensa rival y anotarse en la red.
  En este segundo semestre está falto de confianza y encima la suerte tampoco lo acompaña. En el clásico remató de media distancia y lo que era el empate terminó pegando en el palo derecho de Caranta. Lo mismo ocurrió ante Olimpo, cuando Newell’s caía 1 a 0 (terminó 0-2) y Maxi encaró al área y disparó fuerte al primer palo, en un remate que devolvió el vertical. Se puede decir que tampoco ligó.
  Por supuesto que siempre a los jugadores de su talla hay que esperarlos, tenerles paciencia y bancarlos porque en cualquier momento aparecen en toda su dimensión.
Maxi es el primero que redobla el esfuerzo para mejorar y pronto volverá a ser la Fiera filosa de siempre. Newell's lo necesita.

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