Rusia 2018

Bélgica mandó al infierno a Brasil y lo dejó sin Mundial

Los flamencos eliminaron sin piedad a Neymar y compañía de Rusia tras vencerlos 2 a 1.

Sábado 07 de Julio de 2018

Brasil quedó en llamas. Ni el mar de lágrimas pudo apagar semejante dolor una vez que se oficializó el final. El sueño de una nueva estrella se hizo añicos en la noche de Kazán. Bélgica le clavó la daga en el orgullo y lo mandó al infierno. Los diablos rojos continúan haciendo historia al andar. Eliminaron sin piedad a Neymar y compañía de Rusia tras vencerlos 2 a 1 y se metieron en la semifinal de la Copa del Mundo, que ahora sólo alberga a representativos europeos. El próximo martes buscarán dar otro gran paso cuando se midan ante Francia por un lugar en la gran final.

   No en vano fue la primera selección en conseguir el billete al Mundial en Europa, por detrás del anfitrión Rusia, claro está. Bélgica se fue preparando desde la cita en Brasil 2014 para disfrutar de este presente casi perfecto. El grueso del equipo tiene experiencia y llegó afilado a Rusia. Sabe a lo que juega. Tiene en claro lo que desea. Y lo que quieren sus actores principales.

   Esos mismos que brillan en la élite mundial. Sea en España como el defensor Thomas Vermaelen (Barcelona). O en Inglaterra con los casos de los arqueros Thibaut Courtois (Chelsea) y Simon Mignolet (Liverpool), los defensores Toby Alderweireld y Jan Vertonghen (Tottenham) y Vincent Kompany (Manchester City).

   O los volantes Nacer Chadli (West Brom), Kevin De Bruyne (Manchester City), Mousa Dembele (Tottenham) y Marouane Fellaini (Manchester United). O los delanteros Michy Batshuayi (Chelsea), Eden Hazard (Chelsea) y Romelu Lukaku (Manchester United). Otros militan en Francia, como el defensor Thomas Meunier (Paris Saint-Germain) y el mediocampista Youri Tielemans (Mónaco). El resto se desempeña en Alemania (Koen Casteels y Thorgan Hazard), Italia (Dries Mertens), Bélgica (Leander Dendoncker), España (Adnan Januzaj) y China (Axel Witsel y Yannick Carrasco). Un grupo que conjuga juventud con muchísimo rodaje en el plano internacional.

   Y ayer lo dejaron claro ante un Brasil tibio. Un Brasil al que se le apagó la luz luego de que los diablos rojos sellaron el 2 a 0 en la primera media hora cuando llegó el gol en contra de Fernandinho (13') y el tanto de De Bruyne (31'). Automáticamente, la canarinha dejó de sonreír en una cancha y entró en pánico escénico como hacía mucho tiempo no sucedía.

   En realidad desde el 2014 que no se comía un pesto bárbaro. Porque nadie puede olvidar la paliza histórica que le propinó en su propia casa Alemania tras aplastarlo por 7 a 1 en Belo Horizonte, que de bello no tuvo nada en aquel momento para los anfitriones.

   Después de ese partido del morbo, Neymar y compañía entraron en turbulencia en plena clasificación rumbo a Rusia. No en vano llegó el cambio de mando. El entrenador Dunga y varios jugadores pesos pesados pasaron al archivo. Fue entonces que llegó la era esperanzadora de Tite. El entrenador se hizo cargo tras la debacle en el Mundial y los fracasos en las ediciones 2015 y 2016 de la Copa América.

   Con Tite, la selección terminó apabullando a sus rivales en las eliminatorias sudamericanas. Incluso hasta ayer acopiaba una dulce racha de 20 victorias, cuatro empates y una sola derrota. Pero Bélgica lo liquidó en Kazán por más del descuento atolondrado de Augusto (76'), que en realidad fue más anecdótico que esperanzador en ese instante de furia de los europeos, que siguen endemoniados.

   Tal es así que abrocharon el quinto triunfo consecutivo. Ratificaron la chapa de favorito, pese a que muchos indicaban que se apagaría una vez que pasara a los octavos. Lo que el grueso de los mortales no tuvo jamás en cuenta es que la base del equipo llegó con un Mundial bajo la suela y con un presente casi perfecto en sus respectivas ligas.

   Con este resultado, la llamada Generación de Oro belga también empardó lo hecho por aquel equipo de ensueño liderado por la magia de Enzo Scifo, la creatividad y el despliegue de Jan Ceulemans y las manos seguras Jean-Marie Pfaff en México 1986, cuando llegó a las semifinales, pero cayó rendido ante Diego Armando Maradona.

   Mientras que Neymar y los suyos se fueron ayer como Messi, Cristiano Ronaldo e Iniesta o Kroos. Es decir por la puerta de atrás de un Mundial que nunca fue suyo. La obsesión era Rusia y sacarse el dolor de 2014. Pero ya no podrá ser. Porque terminó cocinado como su selección en la hoguera de los diablos rojos, quienes ahora esperan por Francia para sellar su nombre en la gran final.


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