Viernes 02 de Septiembre de 2016
Por saludar a un hincha que coreó su nombre, casi tropieza con un cable de TV. Pero ni siquiera fue un mal augurio. El debut del Patón al frente de la selección nacional fue más que soñado. Porque su equipo no sólo ganó con determinación, aguantando todo un tiempo con un hombre menos, sino que supo ponerle su toque en los pocos días de trabajo que tuvo y todo fue un acierto, simbolizada en el enorme compromiso de Lionel Messi, que supo convencer para que vuelva (aunque nunca lo relate así) hasta la más terrenal de apostar por Lucas Pratto, que jamás había jugado en la selección. Y su victoria no sólo fue la anímica indispensable, sino futbolística, despojando de la punta de las eliminatorias a Uruguay con total justicia.
Por supuesto, la roja a Dybala truncó la sensación de irse al entretiempo victorioso, pero no alteró la que dejó en claro que Bauza pudo amalgamar en su poco tiempo de trabajo una propuesta que hizo pata ancha en ese primer tiempo donde consiguió la diferencia, anulando las bondades rivales, excepto cada vez que Luis Suárez pudo hacerse de la pelota, desnudando debilidades en el sector de Otamendi.
En su primera puesta en escena, donde la comparación con el proceso anterior resultó inevitable, quedó claro que el sello distinto de la apuesta táctica del Patón fue la inclusión de Lucas Pratto. Y no sólo porque fue su debut absoluto con una camiseta albiceleste (jamás jugó en un juvenil), sino porque la selección incorporó a un 9, con una línea de 3 ultraofensiva detrás. Para decirlo en criollo, hasta aquí con Martino ese lugar sobraba, no estaba, y con Bauza apareció.
Y se notó al principio que la selección no estaba acostumbrada a jugar con un faro adelante. Estaba habituada a atacar con tres y que el del medio fuera el centrodelantero, pero claramente Pratto cumplió ese rol y al resto le costó encontrarlo. Pero bastó que la inteligencia de Mascherano lo alumbrara con pelotazos frontales para mostrar su utilidad. Hasta entonces, el 9 fetiche del Patón se había empezado a hacer notar pivoteando y hasta enmendando algún error con una enjundia que levantó la tribuna. Y cuando asistió a Messi dos minutos antes de su gol tras un pase largo de Masche, directamente se metió en clima de equipo y en el complemento fue el que más colaboró para suplir el hombre menos, hasta que lo reemplazó por Alario, otro que debutó con buen pie.
La otra incógnita táctica también la respondió bien el esquema del Patón, gracias también a la llamativa falta de ambición uruguaya, pero mucho más a la inteligencia de Zabaleta para ocupar con mucho despliegue todo el andarivel derecho y al aguante que le hicieron Messi, sobre todo, y Dybala cuando se volcó a ese sector, donde Lodeiro no pesó y Silva no trepó.
Aunque no son pocos los que lo tildan de defensivo, la apuesta del Patón fue más ofensiva que nunca, pero sin jugar a mil ni enloquecerse, y hasta cubrió los supuestos baches defensivos que dejaba. Un aprobado enorme para el debut de Edgardo Bauza, sin dudas, que le da una baño de la misma tranquilidad con que se manejó todo el partido parado junto a la línea de cal.