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Basta de siga, siga

En cancha de Huracán, Paletta cortó las amenazas de los hinchas que en otros tiempos formaban parte del folclore.

Miércoles 03 de Mayo de 2017

"No podemos alimentar la violencia de que vamos a matar un referí". Héctor Paletta decidió ponerle un punto a la intolerancia y la violencia. El juez de Huracán-Newell's estuvo en boca de todo el mundo cuando decidió el sábado parar el partido tras escuchar "tomala vo', damela a mí, vamo' a matar un referí".

   Sí, es cierto, suena como una amenaza de juguete que ya en los 70 se escuchaba en las canchas sin que por entonces a nadie se le ocurriera siquiera pensar que alguien iba a hacer efectiva la amenaza. ¿Pero ahora? ¿Quién podría asegurar que no hay alguien dispuesto a matar un referí?

   Insólitamente Paletta cosechó muchas más críticas que apoyos. Y lo que es más preocupante aún, muchos jugadores y entrenadores fustigaron al hermano del zaguero central de Milan.

   "Si no quieren violencia, que aprendan a cobrar", fue el canto posterior al pedido de tranquilidad de los jugadores de Huracán, fundamentalmente de Marcos Díaz.

   ¿Esa tampoco es una amenaza? ¿Cómo habría que calificarla? ¿Cómo podría analizarse si no es desde el único lugar posible? Corre el año 2017, no 1970. Son tiempos distintos, lamentablemente diferentes en las canchas de fútbol argentino en las que, entre otras cosas, ya ni siquiera se tolera la presencia de un puñado de visitantes. Y para que los haya se requiere de un operativo de seguridad que, la verdad, da ganas de cerrar las puertas definitivamente.

   "Es fútbol, si no se aguanta los cánticos, que se vaya a dirigir hockey". Varias voces pusieron en duda la hombría de Paletta. En muchos casos fueron periodistas.

   Más allá de que el árbitro tiene argumentos reglamentarios para hacer lo que hizo, y que serán desarrollados aparte, es alarmante que el ambiente del fútbol, en general, haya señalado a Paletta en lugar de apoyarlo.

    "Nos perjudicó que se parase el partido, era un momento favorable para nosotros. Es difícil que una terna arbitral corrija en cinco minutos 40 años de este país, donde el fútbol es muy pasional", declaró Juan Manuel Azconzábal, el entrenador de Huracán. Raro en el Vasco, generalmente ecuánime y correcto en sus expresiones. ¿Cuándo habrá que empezar entonces? Quizás el momento llegue cuando efectivamente maten un árbitro.

   "¿Por qué será que las leyes son para Boca y nada más", cantaron el domingo los representantes de la barra brava xeneize que pudieron entrar a la Bombonera mientras dejaban libre el espacio de La 12 en señal de protesta por la prohibición para entrar a cualquier cancha del país por dos años para Rafael Di Zeo y Mauro Martín, entre otros.

   La sociedad argentina está difícil, muy complicada. Una parte de ella encuentra en el fútbol el escenario ideal para su catarsis, que en muchos casos es delictiva. Por eso es imprescindible que los protagonistas no sólo estén a la altura de la pelota, sino a la altura de las circunstancias. Los jugadores son muy importantes para ayudar en la lucha contra la violencia.

   Aunque un sector de la hinchada de Talleres no haya entendido nada fue muy buena la actitud de sus futbolistas, los de Independiente y fundamentalmente los de Belgrano después del asesinato de Emanuel Balbo antes del inicio del clásico cordobés.

   Los jugadores deben entender, y si no se les debe explicar, qué es lo que generan con sus actitudes en una sociedad convulsionada que no necesita demasiadas señales para desbarrancar.

   "Con el resto de los equipos nos consideramos sólo rivales dentro del campo de juego. El resto del día, somos clubes en los que soñamos y trabajamos por un futuro en el que nuestros hijos sientan que un espectáculo deportivo es un canal de expresión de la pasión y que podemos competir y desear ganar los partidos, pero sin creer que mi contrario es mi enemigo", explicó hace unos días el secretario general de Boca, Christian Gribaudo, en el marco de la campaña en institutos de menores que realizan en Buenos Aires de manera conjunta Boca, River, Independiente, Racing, San Lorenzo y Huracán.

   Los clubes se comprometen a realizar acciones en conjunto una vez por mes: donaciones de materiales deportivos, presencia de ex jugadores y charlas en pos de una reinserción en la sociedad. Es una buena decisión a la que deberían sumarse todos los clubes del fútbol argentino.

   Pero se insiste, el aporte más importante es el que pueden hacer los jugadores, porque su mensaje es palabra santa para los hinchas.

   Así como los futbolistas de Talleres, Belgrano e Independiente decidieron actuar de motu proprio, el gremio debería articular los medios para que primero los capitanes, después los otros referentes y con el tiempo todos le inculquen a una sociedad golpeada y desguazada que el adversario no es un enemigo, sino apenas un rival circunstancial dentro del campo de juego.

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