Lunes 17 de Marzo de 2008
Boca Juniors sumó ayer a lo largo de los noventa minutos una considerable cantidad de ocasiones propicias como para ganar, pero finalmente debió resignarse al empate en cero frente a Huracán y quedó a un punto de Vélez y Estudiantes, los líderes. Mucho tuvo que ver la tarea de Marcelo Barovero, quien en los momentos clave donde el equipo de Ischia impuso las condiciones mostró la solvencia necesaria para sostener el invicto en su arco y darle a su equipo un punto que fue premio excesivo.
A Boca le llevó unos veinte minutos acomodarse al partido y en ese lapso Huracán asumió la iniciativa. Sin embargo, la ofensiva del equipo local careció de variantes y se repitió en pelotazos frontales en la búsqueda de Federico Nieto, por lo que lo más complciado para Boca fue una sucesión de tiros de esquina en contra, pero no de situaciones claras.
En ese tramo inicial, la mayor aproximación al gol fue un remate de Pablo Ledesma desde fuera del área que Barovero mandó al córner.
Después Riquelme comenzó a tener más contacto con la pelota, empezó a encontrar a sus compañeros y los piques de Palacio fueron difíciles de controlar para Huracán.
Aunque el control del juego por parte de Boca no se hizo demasiado sostenido, lo cierto es que Barovero terminó siendo la mejor individualidad de la etapa inicial.
El guardavalla local tapó a los 22 ante Palacio, luego de un pase de Riquelme; a los 30 se impuso frente al colombiano Vargas, tras una habilitación de Battaglia, y, a los 36’, se lució después de que Palacio lo eludiera, porque se rehizo para bloquear el disparo y ceder un tiro de esquina.
Dentro de los primeros cuarenta y cinco minutos que no alcanzaron un gran nivel, Boca terminó siendo el equipo más ordenado y profundo.
>>Se fueron en amagues
El segundo período se hizo confuso, enredado, muy deslucuido, casi sin trabajo para los arqueros. El ingreso de De Federico le dio más movilidad a Huracán en el ataque, pero la claridad siguió sin aparecer.
El despliegue de Barrientos en la mitad de la cancha permitió que su equipo equilibrara el fútbol en esa zona. A Riquelme se lo vio lento y apagado y Palacio perdió la importancia que había tenido en el período inicial.
La primera jugada digna de mención ocurrió a la media hora, cuando Martín Palermo recibió en el área un pase de Riquelme sin marca y su zurdazo cruzado resultó levemente desviado. Boca volvió a estar cerca del gol a los 37. Tras un córner y después de un pase de Palermo, hubo un remate de Battaglia y la pelota rebotó en el palo izquierdo.
Para demostrar lo parecido que fueron los dos tiempos, no faltó la aparición de Barovero para ahogar el grito de Palacio. El arquero tuvo una nueva intervención ante el ex Banfield, en la que sacó al corner un zurdazo desde muy cerca del delantero, y no dejó dudas de que fue la gran figura y el gran responsable para que Huracán se lleve un empate. l