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Barcelona asaltó la Casa Blanca y se llevó el derby español ante Real Madrid

El conjunto catalán, que arrancó perdiendo con gol de Benzema desde los 22 segundos del primer tiempo, lo dio vuelta con goles de Alexis Sánchez, Xavi y Cesc Fabregas para alcanzar al Real Madrid en la punta con 37 unidades y quitarle un invicto de 15 partidos. Andrés Iniesta fue uno de los mejores jugadores de la noche madrileña.

Sábado 10 de Diciembre de 2011

El Barcelona ganó hoy por 3-1 al Real Madrid en la capital española y se sitúa como líder de la Liga española al romper la racha de 15 triunfos seguidos que tenía su rival.

El chileno Alexis Sánchez (30'), Xavi (53') y Fábregas (65') remontaron el tanto anotado por Karim Benzema a los 23 segundos, el más rápido de la historia de los clásicos, que no sirvió al Real Madrid, de nuevo superado en casa por su rival, líder con los mismos puntos que el equipo blanco (37), pero con un partido más.

El Barcelona de Josep Guardiola suma cuatro triunfos y un empate en las cinco últimas visitas a la cancha de su máximo oponente, y viajará a Japón a disputar el Mundial de clubes con la moral a pleno.

El silencio de los protagonistas y la ausencia de polémica había centrado el debate en las horas previas en la táctica y en la alineación. Jose Mourinho sorprendió de inicio con un equipo ofensivo, el de siempre, con Mesut Özil en el enganche y con la novedad de Fabio Coentrao en el lateral derecho. Lass Diarra formó en el medio junto a Xabi Alonso.

La guía para tumbar al Barcelona era la igualada Supercopa de agosto, con un planteamiento atrevido y presión adelantada, y no el centro del campo reforzado de la pasada campaña. Pero al conjunto de Mourinho le faltó agresividad.

Josep Guardiola, por el bando azulgrana, se decantó (y acertó) por el desborde del chileno Alexis Sánchez en lugar de por el olfato de gol de David Villa. Y por el centro del campo con el que España acabó y ganó la final del Mundial de Sudáfrica: Busquets, Xavi, Iniesta y Fábregas.

El objetivo del Real Madrid era presionar muy arriba para robar la pelota al Barcelona muy cerca de su arco. En la primera jugada del choque, el arquero Víctor Valdés, quizás aterido por la fría temperatura de la noche de Madrid, erró en su pase con el pie y ello propició el gol de Benzema a los 23 segundos, el más rápido en la historia de los clásicos.

Iker Casillas sí estuvo caliente para salvar el empate a los seis minutos, cuando Messi aprovechó el resbalón de Sergio Ramos y remató ajustado.

Sólo el temprano gol alteró el guión esperado. El Barcelona dominaba la pelota. Estar en desventaja en el marcador no volvió loco al equipo azulgrana. Poco a poco se fue en busca de la portería rival, con paciencia ante una presión blanca menos tensa de lo esperado.

Xavi lo intentó de falta a los 23 minutos, pero fue Cristiano Ronaldo, errático, el que tuvo la mejor ocasión en una rápida combinación. Falló lo que hubiera sido el 2-0.

La movilidad y el intercambio de posiciones eran comunes en ambos ataques. El Barcelona, insistente, encontró finalmente el desborde que buscaba con Messi y con paredes. El argentino rompió la línea de presión del mediocampo, sirvió la pelota al hueco para el movimiento diagonal de Alexis que de tiro cruzado puso el empate en el minuto 30.

Messi volvió a ser protagonista. Extrañamente activo en las protestas y en las conversaciones con el árbitro, vio la tarjeta amarilla. Pudo ver la segunda por una falta posterior que todo el estadio y Mourinho protestaron con vehemencia. Llegaba así la polémica esperada para amenizar los 15 minutos de pausa tras una primera mitad de dominio azulgrana gracias a una fluida circulación de pelota.

El Real salió decidido a ser más agresivo en la presión, pero el Barcelona sólo sufría en la primera línea. En el minuto 53, el conjunto azulgrana, dominador pero poco punzante, se alió con la fortuna. Un remate desde fuera del área de Xavi tropezó en Marcelo y se coló en el arco de Casillas, que había iniciado el movimiento hacia el otro lado.

Ahora el conjunto local, el líder, se veía obligado a remontar, a hacer algo distinto, a cambiar el ritmo. Mourinho intervino: metió a la cancha a Kaká por Özil y a Sami Khedira por Lass.

De cabeza tuvo el empate Cristiano Ronaldo después de que Alexis exigiera a Casillas. Del empate se pasó al 3-1. El Barcelona explotó los espacios. Iniesta desbordó a Coentrao, cedió a Messi, que abrió a la banda derecha, donde Dani Alves centró y Fábregas remató de cabeza a gol.

Quedaban más de 20 minutos. El estadio Santiago Bernabéu era del Barcelona, del frío y del silencio.

 

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