Ayala la pelea dentro y fuera de la cancha
Compitió de igual a igual con los profesionales: el campeón Boca, River y Barracas. Otra vez fue el mejor del interior

Viernes 16 de Junio de 2017

Gabriel Ayala la lucha dentro y fuera de cancha. Es el capitán y emblema de General Paz, equipo sensación y líder del torneo Gobernador Molinas con 8 fechas disputadas. El Gabi es uno de los tantos jugadores de la Rosarina que trabajan, que son jefes de familia y que los domingos despuntan el vicio de jugar para diferentes equipos en los certámenes de Primera A, B y C.

Para el referente de la V azulada no todo es sencillo. Para subsistir en el día a día debe trabajar como cuidacoches durante 8 horas todos los días, en el Casino de la ciudad, para así poder alimentar a sus dos hijos y esposa.

"No es ninguna deshonra trabajar de cuidacoches. Lo hago para llevarle el pan de cada día a mi familia. La situación está muy complicada y a pesar de todo hago todo para darle lo mejor a mis hijos", sostuvo Ayala en diálogo con Ovación en su lugar de trabajo, en la colectora de Bulevar Oroño y Avenida Circunvalación.

La vida de Ayala estuvo golpeada por algunas situaciones en el pasado y pudo salir. "Es duro para un chico que perdió el padre. Hoy los pibes se tiran a la droga. A los 15 años me junté con personas que me llevaron por mal camino y recibí un disparo", contó.

A raíz de esa situación "estuve 45 días en coma. En las cirugías que me realizaron para salvarme la vida me extirparon un riñón. Gracias a Dios hoy la puedo contar", contó el número 5 de General Paz.

Después de superar los dos meses de internación su vida tuvo un giro de 180 grados. Nació su primer hijo y a la vez perdió a su padre en un accidente.

"A partir de la llegada de mi hijo Uriel y el fallecimiento de mi papá Daniel hice un quiebre en mi vida. Me dediqué a trabajar por mi familia (Tiziano, el hijo menor, su esposa Yanina y su madre Margarita). Juré dedicarme a jugar en nombre de mi padre", confió el capitán del equipo sensación.

Ayala llegó a General Paz y en las temporadas 2015 y 2016, de la mano de David Santamaría como entrenador, lograron los torneos Mariano Reyna y Santiago Pinasco en forma consecutiva. Y en este 2017 son punteros del Molinas.

"De la mano de los dirigentes y del DT comenzamos a transcender por la unión del grupo y por el fútbol que practicamos. Nos ganamos el respecto de todos", concluyó.