Ovación

Automovilismo: ahora se llama el Chivo Rossi

El Granadero y los hinchas de Chevrolet volvieron a darse la mano con el triunfo en Paraná, que dejó de ser tabú.

Lunes 24 de Febrero de 2014

Paraná tiene para Matías Rossi algo especial. Ahí la ACTC le truncó el sueño hacia una corona segura en 2012, cuando cambió el reglamento para beneficiar a los Ford, que se hicieron un festín ese fin de semana en el autódromo del Club de Volantes Entrerrianos. Ahí también, según él, al año siguiente empezó el tufillo raro cuando Aventín superó a Ortelli por afuera, ganó y no sólo obtuvo su primera victoria del año sino que se adueñó de la etapa clasificatoria hacia la Copa de Oro, sospecha que luego fuera apuntalada por otro dos episodios que otra vez le birlaron la ilusión del título. Pero parece que la tercera es la vencida. Tras esos episodios pudo al fin tener una alegría de aquellas, ganando la 2ª fecha del año con autoridad y además reconciliándose con la hinchada de Chevrolet, que le había hecho la cruz. Sí. Se terminó el tabú.

Así, el Chivo hilvanó dos victorias al hilo en el inicio del año, tras el triunfo de Ortelli en Neuquén, pero no hay que ver cosas raras con los últimos cambios para los Chevrolet. Hace mucho que no se ve tanta paridad de marcas, al punto que Silva o el mismo Werner, perjudicado en la serie por un toque con el Pato, eran potenciales ganadores para Ford, lo mismo que Josito Di Palma para Torino, al que una rotura del palier después de media carrera le abortó la chance. ¿Y Dodge? Otra vez el mejor de la pentaestrella fue Facundo Ardusso, que arañó el podio (ver aparte).

Y esa especie de reconciliación de Rossi con Paraná hasta la vivió con la hinchada de Chevrolet. Sabido es que quedó mucho resentimiento hacia el Granadero por decir que él no hinchaba por las marcas sino por los pilotos, pero la colorida "La 15" pasó por su box antes de la carrera para saludarlo y desearle suerte, y ese gesto lo conmovió, al punto que, sin moverse de sus principios, le ofrendó la victoria "a toda esa gente que está feliz por la victoria de un Chivo".

Como una premonición, Silva había dicho el viernes que para él el candidato era Rossi y no Werner, que había hecho la pole. Y fue el Pato el que le despejó el camino en el inicio de la 1ª serie, cuando en una maniobra discutida tiró afuera al paranaense con un toque en la cola, que fue entendido como maniobra de carrera. Luego el Granadero haría lo suyo ganando la serie más rápida y, se sabe, el que lo hace tiene el 50 o el 75 por ciento de la carrera ganada.

Después Rossi sólo tuvo que contener el ímpetu de Di Palma hasta que el palier lo obligó a detenerse haciéndole todo más fácil, porque excepto el buen avance de Trucco, y los sorpassos de él y Castellano a Giallombardo, no pasó nada.

El de Del Viso nunca cargó tintas contra el autódromo entrerriano por ese halo que le traía malos recuerdos en el TC. Y ayer se demostró a sí mismo que razón no le faltaba. Una especie de revancha que, una vez más, lo posicionan de candidato a su primera corona, que se le escapó dos veces seguidas. Y con el renovado respaldo de los que aman a Chevrolet. En Paraná, Rossi dejó de ponerse chivo y trocó las cosas. Y ahora es el Chivo Rossi.

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