Domingo 03 de Agosto de 2008
Atlético es un equipo que gana pero todavía no logra convencer. De hecho ya lleva siete fecha sin conocer la derrota pero por una cosa o por otra termina quedando en deuda con su juego. Ayer, ante Mariano Moreno, le bastó con un poco de concentración y un rato de inspiración en el complemento para definir un pleito que se le había presentado bastante complicado. Es cierto, terminó estableciendo las evidentes diferencias entre un equipo y otro al imponerse por 59-25 (5-1), pero estuvo lejos de dejar una sensación de solvencia.
El partido de ayer tranquilamente podría compararse con los que disputó ante Deportiva Francesa o sin ir más lejos a Los Matreros. Otra vez sufrió en el arranque un fuerte problema de identidad. Otra vez faltó una voz de mando dentro del campo de juego. Otra vez se vio superado por un rival de menor jerarquía. La diferencia estuvo en que ayer aprovechó muy bien las ocasiones de que dispuso por méritos propios y errores ajenos (cuatro tries llegaron por esta vía).
En el arranque del partido los forwards visitantes tuvieron a maltraer a los locales y marcaron una tendencia en el partido hasta casi la media hora de juego donde Plaza pudo equilibrar la balanza. Hasta ahí el control del partido lo había tenido Mariano Moreno, que jugando cortito y sin muchos firuletes le peleó palmo a palmo el terreno y el marcador. Pasado el primer cuarto de hora el try de Nicolás Merlo fue como un cachetazo para que Plaza reaccionara y empezara a poner las cosas en orden, o al menos lo que la lógica indicaba. Los tries de Martín Rodríguez Gurruchaga y Agustín Ravasotti así lo indicaban.
Más allá de recuperar el mando en el marcador, Atlético no lograba convencer y daba demasiadas ventajas en defensa (un aspecto sin dudas a mejorar urgente) a un equipo desinhibido que ya le había perdido el respeto. El try de Mitrione puso a la visita a tiro (17-15) y abrió un gran interrogante para el segundo tiempo.
Pero en el complemento la cosa cambió. El pack del "procer" sintió el desgaste del trajín a la par que Plaza, mucho más entero físicamente, empezó a definir el partido. Aún con errores, el conjunto del pasaje Gould manejó los hilos del partido y así empezaron a llegar los tries (apoyaron Estellés y Rodríguez Gurruchaga (2 cada uno), Lobrauco y Ravasotti) con los que Plaza redondeó una victoria inobjetable. Un triunfo que lo hizo escalar al segundo lugar en la tabla, aún estando lejos de aparecer como el equipo que todos quieren ver.