Ovación

Argentina volvió a perder una definición con un rendimiento desconcertante

La generación que tanto merece un título no lo logra. Y a esta altura es más una costumbre que un karma. Varios jugadores fallaron a la hora de mostrarse a la altura de las circunstancias.

Domingo 05 de Julio de 2015

Tras la final de la Copa del Mundo en Río, sólo quedaba mover la sintonía fina para que la reinserción en el gran concierto internacional tuviera continuidad de cara al próximo Mundial. El primer peldaño era la Copa América. Y el resultado fue el mismo: derrota. Argentina perdió por penales ante Chile tras empatar 0 a 0 en 120 minutos. Con un agravante insoslayable: el máximo torneo continental no tiene ni de casualidad la competitividad de un torneo ecuménico y Chile no es, parece hasta ridículo escribirlo, Alemania. La generación que tanto merece un título no lo logra. Y a esta altura es más una costumbre que un karma.

Como en un déjà vu, varios futbolistas fallaron groseramente a la hora de mostrarse a la altura de las circunstancias.

Argentina no dio el piné. Ni más ni menos que eso. Sus jugadores más importantes estuvieron, una vez más, desaparecidos a la hora de relacionar a la pelota con la jerarquía. Ese matrimonio indisoluble que muestran con la camiseta de sus clubes volvió a esfumarse con los colores de la selección.

No obstante, hay cuestiones que casi hasta los exoneran de toda responsabilidad.

El umbral intelectual de los futbolistas no es de lo más notable que se pueda usufructuar de alguien que ofrece su talento, genialidad en algunos casos, sólo jugando al fútbol. Y no tiene por qué serlo. Por eso el discurso debe ser claro, las órdenes inconfundibles y el objetivo innegociable.

¿Cuándo fue que dejó de ser importante ganar? ¿Cuándo fue que el resultado quedó por detrás de la sanidad de un grupo? ¿Cómo es que alguien puede arrogarse el derecho de no convocar a los mejores en pos de reflotar los valores de la convivencia como si se tratara de un jardín de infantes? O lo que es peor, hacer convocatorias testimoniales para esquivar las críticas de la prensa.

Argentina resignó calidad individual en el Mundial de Brasil porque el grupo era más importante. Eso declararon todos.

Más importante que la chance histórica de dar la vuelta en el Maracaná. Que Argentina llegó a la final, es cierto, tan verdadero como que fue una casualidad. Y encima no ligó en la final, en la que debió vencer a Alemania. Ese día sí la selección estuvo a la altura de las circunstancias.

Y en esta Copa América siempre fue más importante el sistema que el objetivo. Salvo en la final, en la que el rendimiento fue tan desconcertante que no permite interpretar cuál fue el esquema.

También es cierto que en una situación extrema, como lo es una final, hay cuestiones intransferibles tanto adentro como afuera de la cancha. Se nace o no se nace.

Pregunta: ¿de qué vale hacer 6 goles en una semifinal si en el partido más importante el carácter adelgaza y el fútbol desaparece?

Repregunta: ¿cuándo fue que dejó de ser importante ganar? El fútbol fue concebido para que un equipo se imponga a otro introduciendo más veces la pelota adentro del arco. Así de sencillo.

¿Cuándo fue que decidieron que la imagen sea más importante que el resultado? ¿Cuándo fue que al fútbol le alteraron impiadosamente su genética? Probablemente lo hayan hecho para justificar o justificarse.

 

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario