Rusia 2018

Argentina, una eliminación justa en el marco de la lógica

El fútbol argentino se despidió de manera previsible de Rusia, ya que antes y durante el Mundial expuso su inconcebible improvisación.

Sábado 30 de Junio de 2018

Argentina arrancó mal y terminó peor. Sólo la impronta de algunos temperamentos y la riqueza técnica de otros extendieron la presencia del seleccionado en el Mundial 2018. Sólo la calidad de algunas individualidades hicieron mínima una diferencia en el resultado que en el juego fue abismal. No hay que buscarles demasiadas explicaciones a una eliminación que se forjó mucho antes de la llegada a Rusia. Porque desde la mediocridad dirigencial irrumpió la impericia de un entrenador que jamás fue capaz de articular las cualidades de los jugadores que le ofrecía un país futbolístico.
Nunca hubo equipo
La selección nunca fue un equipo. Aunque haya que utilizar ese término para definir a ese puñado de jugadores arrojados a una cancha, donde tras los desvaríos tácticos los propios futbolistas debieron reorganizarse, algo que siempre intentaron hacer pero nunca de manera tan impúdica por el desmanejo amateur que tuvo todo esto desde Tapia y Angelici hasta Sampaoli y compañía.
Argentina perdió por sus carencias tácticas, estratégicas, físicas y actitudinales. Demasiado para un Mundial.
El imperio de las imprecisiones
Porque el fútbol puede tener algo de imprevisto. Pero no tanto. Argentina jugó su peor partido ante Francia. Sólo un zapatazo de Di María equiparó una enorme distancia entre dos realidades. Y una jugada imperfecta en el amanecer del complemento hizo creer que se podía ganar y disimular ese abismo. Si hasta el gol de Agûero en el final hizo suponer que se podía empardar lo inigualable. Pero no. Este juego también tiene su cuota de lógica. Y es por eso que la planificación, la sincronización y el ensamble de una selección francesa expusieron de manera inapelable la improvisación, la vulgaridad, la incapacidad colectiva y los egos en pugna de la albiceleste.
Ahora empieza el gran desafío del fútbol argentino. Refundarse. Eso implica empezar de nuevo. Y para eso se necesitan otros nombres. Otros hombres. Capaces. No rapaces. Una misión muy complicada. Porque para ello se necesita un cambio cultural. Algo muy difícil de conseguir.

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