Ovación

Argentina superó a Bolivia y se metió en zona de clasificación de las eliminatorias

Mercado y Messi firmaron en el estadio de Córdoba el tercer triunfo consecutivo del equipo del Tata Martino. "Nunca le dimos chances al rival", señaló el director técnico. Al equipo le falta consolidarse.

Miércoles 30 de Marzo de 2016

Cuando no hay equivalencias, ni en propuesta futbolística ni en ambición, sólo se puede analizar si la diferencia que se vio con tanta claridad en la cancha se vio reflejada en el resultado. Y se puede decir sin temor a equivocarse que el 2 a 0, con un penal además obsequiado por el árbitro, no colmó las expectativas. Hay muchos atenuantes, pero la única verdad es la realidad y Argentina ganó pero no goleó como debía, dejando esa sensación de insatisfacción, o de satisfacción incompleta, que sólo el genio de Messi atenuó. Dicho de otra forma, si no hubiera sido por el crack rosarino y sus ganas, los aplausos no hubieran sido tantos.

Se dirá que hacía 4 partidos que Argentina no le ganaba a Bolivia en partidos oficiales (3 en eliminatorias y 1 en Copa América) y que la goleada sufrida en La Paz en aquel vergonzoso 1-6 significó más para el equipo del Altiplano que si la selección se hubiera tomado anoche una revancha semejante como el contexto ameritaba. La sensación entonces fue que siempre faltan cinco para el peso, aún en trámites tan sencillos como el de anoche.

Que a los 8 segundos Argentina tuviera el primer mano a mano después de que movió Bolivia (el arquero se lo tapó a Di María), habló a las claras de qué partido se produciría. El que todo el mundo esperaba, vale aclarar. Con el rival parado con 5 abajo y 4 delante de esa línea, con Messi rodeado y sin que eso cambiara en desventaja, la noche invitaba a una borrachera de goles y lujos que no se produjo, amén de la conducción de Messi, del espíritu participativo de Higuaín, de la sed de gloria de Mercado y del buen estreno de Pinola.

Es cierto que hubo varias situaciones de gol, pero faltó intensidad en el juego, precisión en el último pase y un medio que acompañara mejor, porque ni Banega ni Biglia pesaron. Y adelante la noche de Di María empezó mal y terminó peor con una lesión.

Mercado abrió la cuenta, como en Chile, porque estaba ahí, en el área, tras una segunda jugada que Messi apuró genial. El pareció encendido, no así los volantes ni los relevos: Correa y Agüero hicieron la individual antes que asociarse.

Las malas salidas de Romero (¿por qué Martino insiste con esa iniciativa para la que el arquero no está apto?), los remates a cualquier lado de Rojo y un penal que no se cobra en ningún lado para asegurar el triunfo le sacaron brillo a una causa futbolística del Tata que no parece consolidada. Argentina ganó. Messi brilló y se sintió feliz. Bravo. Se precisa más.

 

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