Ovación

Argentina pasó a semifinales de la Copa América

Le ganó por penales a Colombia y ahora espera al ganador de Brasil- Paraguay.

Sábado 27 de Junio de 2015

No importa si se cae en la desmesura. Para la definición del partido de anoche bien vale entregarse aunque sea por unas horas a la exageración. Esta clasificación de la selección argentina a las semifinales de la Copa América obliga, ante todo, a valorar con elogios a un equipo que lo menos que merecía era instalarse entre los cuatro mejores del torneo. Es cierto que no se debió sufrir tanto. Igual se disfruta. Porque llegó de la mano de una definición por penales para el infarto, gracias a los guantes de Romero y a los pies de Tevez. Sí, justo él que necesitaba un acto reivindicatorio por haber errado el penal de la eliminación hace cuatro años en Santa Fe. Pero todo eso ya es parte de la historia. Como la soberbia actuación de Ospina, la gran arremetida de Otamendi que Zapata salvó en la línea o esa última corajeada de Tevez que Murillo rechazó providencialmente antes de que ingresara al arco. Ya nada de eso es parte de esta realidad triunfal del equipo de Martino. Lo único que vale es el abrazo final de los jugadores argentinos gozando de esa felicidad que nunca se cansó de esperarla.

   Argentina tuvo el premio merecido porque anoche jugó siempre para ser semifinalista. Todo fue muy fácil de detectar con relación a lo que trajo desde el vestuario cada equipo. Mientras Argentina trataba de progresar recostando sus avances dándole una participación más preponderante a Angel Di María, la propuesta de Colombia priorizaba el corte en el medio con Mejía y buscaba completar el negocio con las apariciones de Cuadrado.

   Si algo quedó claro desde un primer momento es que Colombia proponía el partido del músculo y la fricción, y Argentina todo lo contrario. Lo suyo era hacer el trámite que más le conviene, el de tomar de las solapas al rival de turno y jugar como quieren Messi y el resto de los que tienen la misma camiseta albiceleste.

   Pero esa intención esta vez tenía horas extras. Es que el equipo tenía que saltar esa selva de piernas que propuso Colombia. Lo hizo en el primer tiempo con las apariciones cada vez más constantes de Messi y la guapeza de Agüero. Justamente la doble atajada de Ospina retrató con nitidez que Leo y el Kun se entendían cada vez más y estaban al acecho para esa estocada final que fue lo único que faltó.

   Encima, para desnudar aún las pretensiones colombianas, Pekerman no tuvo el mínimo reparo en reemplazar antes de la media hora a Teo Gutiérrez y poner a un volante más de manejo como Cardona. Ya no había lugar a dobles interpretaciones. A Colombia no lo incomodaba en absoluto arremangarse para lograr su cometido. Se sentía gustoso poniéndole la mano en el pecho a Argentina en la zona en la que menos injerencia tiene el equipo del Tata. Igual eso tuvo su costo porque de a poco los cafeteros se fueron llenando de amarillas con faltas que en algún caso merecieron más que una amonestación.

   A todo esto, la figura de Ospina empezaba a agigantarse cada vez más. Mientras que la participación de Romero era la de un simple espectador. Chiquito apareció cuando todo el país más lo necesitaba: en la tanda de penales.

   Colombia vivió encajonada contra su arco, por decisión propia y porque Argentina estuvo lejos de ser ese equipo que pareció estar con la cabeza en otra cosa frente a Jamaica.

   Es que planteado como un juego de estrategia, Argentina siempre mantuvo su norte y supo muy bien lo que quería. Quizás entró en algunos pasajes de estatismo en el segundo tiempo cuando vio que ya había hecho un semejante esfuerzo sin tener la mejor de las recompensas.

   Pero lo que no logró en el tiempo reglamentario, lo gozó en la definición por penales. Se hizo esperar con los remates desviados de Biglia y Rojo, aunque eso no invalida para nada que pasó el equipo que había hecho sobrados méritos para estar en las semifinales.

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