Ovación

Argentina ganó en tranquilidad

La selección nacional cumplió con el requisito ineludible de vencer a Uruguay luego del empate con Paraguay, pero sigue en deuda con el juego.

Miércoles 17 de Junio de 2015

Argentina ganó, sufriendo, pero ganó. Los puntos son trascendentes. Determinantes. Es cierto que el juego aún deja muchas cosas en el debe. Pero lo urgente indica que ahora las cuatro unidades permitirán revisar situaciones para garantizar un presente más firme. Más consistente desde la construcción. Menos endeble por esos espasmos que evidencian muchas más cosas que una simple ausencia.
Sergio Agüero concluyó en gol con una palomita que tuvo como antesala una combinación certera entre Messi, Pastore y Zabaleta, quien metió la pelota a media altura para que el Kun desate el festejo al anticiparse a Jiménez. Fue a los 55’, tras un primer tiempo con vaivenes. Y antes de que la selección volviera a exhibir esas inexplicables situaciones que genera por falta de seguridad. De convicción. De decisión para hacer lo que más sabe y mejor conoce: jugar.
Es que tras el gol, Tabárez rompió con el 4-5-1 y con los ingresos de Carlos Sánchez y Hernández intentó ser más ofensivo. Y en paralelo Argentina dejó de jugar para pelear, ahí perdió otra vez el control y regaló espacios. Y esa ecuación le abrió varias situaciones de gol a Uruguay.
A los 75’ Alvaro Pereira le pega desde media distancia y Romero da rebote a la derecha, donde encuentra a Rolán que la tira por encima del travesaño. Después el Tata González remató desde afuera y la pelota también rozó el horizontal. Y ya cuando el partido se diluía, Hernández remató entre los defensores argentinos y Chiquito  evitó el empate sobre la hora.
Sin dudas que el triunfo vale. Pero la selección no está bien. Le cuesta horrores mantener el equilibrio, por momentos se muestra inseguro y queda expuesto de forma insólita. Sufre horrores cuando no tiene la pelota, se desorganiza con facilidad y se percibe con más nitidez en el estadio que no tiene seguridad en los movimientos tácticos, al extremo de reducir las intenciones en arrestos individuales, los que por jerarquía logran muchas veces desarrollar. Los problemas en el medio continuaron sin resolución y sólo en algunos pasajes lograron fluidez, pero después los volantes no articularon cubrir los espacios en el retroceso.
Cuando el encuentro arrancó le llevó más de 20’ a la selección  interpretar cómo debía romper con el cerrojo rival y recién a los 24’ pudo Messi habilitar al Kun para que meta un cabezazo abajo que contuvo bien Muslera.
De ahí en adelante Argentina tuvo un ratito del dominio porque tocaba rápido y Pastore se sumaba a los delanteros que rotaban de manera permanente, pero faltaba el toque final para hacer la diferencia.
Uruguay rearmó sus filas con Alvaro González, que se multiplicó en el medio para justificar su inclusión por Carlos Sánchez, lo que evidenció que priorizó marcar a jugar, aunque pasó en  velocidad en cuentagotas para sorprender a la defensa albiceleste.
Las subidas de Zabaleta fueron una variante ofensiva que el equipo no tuvo con Roncaglia en el debut y por ahí no sólo vino el gol sino las jugadas más profundas.
El entretiempo tuvo como dato la expulsión de Martino, quien reclamó cuando su equipo pudo tomar mal parado a Uruguay en una réplica, pero el árbitro Ricci la detuvo para amonestar a Lodeiro por infracción a Zabaleta.
Argentina ganó. No mejoró. Era urgente ganar. Ahora es necesario que le dé regularidad y estabilidad a su juego.

El Kun Agüero se justifica con goles

Si la atención antes de la Copa América estaba centrada en el puesto de centrodelantero y la discusión giraba alrededor de quién tenía que ser, hasta acá Sergio Agüero ratificó con goles que la decisión de Martino de darle la titularidad fue la acertada.
  El Kun lleva convertidos dos goles en igual cantidad de partidos y la repentización en ambas conquistas resaltó una de las principales virtudes del atacante del City.
  El frentazo que metió para vulnerar a Muslera fue un acertado anticipo de Agüero, nada menos que ante el duro defensor Godín. El Kun demostró allí capacidad para picar y sacar una luz de ventaja. Ese tanto, en un partido con un resultado tan cerrado, resaltó la figura del futbolista surgido en Independiente.
  Y si se retrotrae al debut contra Paraguay, Agüero tuvo una definición impecable al gambetear al arquero Silva y mandarla al fondo, luego de capturar un mal pase de Samudio.
  Está claro que los tantos de Agüero resultaron vitales en las dos primeras fechas. Y por el momento acalló el debate sobre la cuestión del centrodelantero.

El medio a mitad de camino

La selección de Martino encontrará el equilibrio deseado cuando el funcionamiento en la zona de volantes consiga compensarse. Así de simple y concreto. Es que el lunes el entrenador eligió una frase para definir lo que quiere, que su equipo sea ordenado en defensa pero que se desordene cuando ataca. Una definición en la que hay que situarse para analizar el funcionamiento colectivo. Y partiendo de esa consideración surgen algunas directrices.
La primera que aparece es que el desorden ofensivo buscado se sustenta en el espíritu de sorprender, por lo cual no hay posiciones fijas ya que en varias ocasiones se vio a Di María por derecha y a Messi en el centro del ataque. También se observó a Agüero volcarse hacia la izquierda, mientras Pastore se sumaba a ese cuarteto por detrás del nueve ocasional. Hasta ahí ajustados a la partitura.
Pero de esta situación deviene lo que sucede con los otros volantes, porque si bien Biglia se acoplaba cuando el equipo iba, el regreso no era ordenado y Mascherano terminaba en inferioridad numérica cuando el rival incursionaba en campo albiceleste.
Tal vez la cuña de ajuste sea el retroceso rápido de Pastore o Di María para compensar esa diferencia, porque ha quedado demostrado que los zagueros centrales sufren horrores cuando deben descender en el terreno para tomar las marcas o cuando los pelotazos cruzados llueven en el área. Claro ejemplo de esto es que Garay y Otamendi anoche perdieron en el juego aéreo casi siempre.
Mucho trabajo tendrá Argentina de aquí en adelante, porque la Copa América empieza a complicarse en cuartos de final, y allí el que se equivoca pierde y el que pierde paga con la salida.

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