Ovación

Argentina busca respirar otro aire

El equipo que conduce Daniel Orsanic enfrenta a Chile en San Juan con la esperanza de reconstruir su identidad y volver al Grupo Mundial. El debutante Nicolás Kicker abre la serie ante la mejor raqueta trasandina, Nicolás Jarry. Luego: Schwartzman-Garín

Viernes 06 de Abril de 2018

Hasta San Juan, hasta el pie de la precordillera de Los Andes llegó el equipo argentino de Copa Davis para tratar de reinventarse y recuperar ese terreno que perdió tras ser campeón en 2016: el lugar en el Grupo Mundial. Hoy y mañana enfrentará a Chile, por la ronda 2 de la Zona Americana, que le permitirá al ganador disputar el repechaje por una plaza en la elite en septiembre. No será nada sencillo para el conjunto capitaneado por Daniel Orsanic, que sólo tiene entre los nominados a uno de esos campeones históricos, Guido Pella y no precisamente en su mejor momento. Además, Argentina dispone de un equipo bastante nuevo, con jugadores poco habituados a la presión y que al igual que los chilenos jugarán con el fantasma de la serie del 2000 (si bien eran otros protagonistas), la última entre ambos, mirando de reojo. Las dudas sobre quién saldrá mejor parado empezarán a disiparse hoy desde las 14 (TyC Sports), cuando el debutante Nicolás Kicker abra la serie ante la estrella trasandina, Nicolás Jarry. Luego Diego Schwartzman irán ante Christian Garín. Allí se empezará a reescribir el andar de una Argentina que peleó durante años para alzarse con la preciada Ensaladera de Plata y cuando la tuvo se desmoronó. Ahora necesita volver a ser, y quizás por eso el sol cuyano le sirva para renovar las energías. Muy lejos de Buenos Aires, la casa habitual del equipo argentino como local y más cerca de Chile, paradójicamente. Acá empieza el nuevo recorrido.
   Desde que Argentina por fin se quedó con la Copa Davis, a finales de noviembre de 2016, en la helada Zagreb, en Croacia, mucha agua corrió bajo el puente. Aquello que pintaba ser una enorme plataforma de despegue fue todo lo contrario. Al año siguiente y casi de inmediato el conjunto nacional (y la Asociación Argentina de Tenis, AAT) no supo muy bien qué hacer con semejante logro. En febrero de 2017 Argentina cayó con Italia en primera ronda, ni tuvo tiempo de lucir el traje de campeón, y en septiembre descendió a la Zona Americana tras perder con Kasajistán en Astana. Demasiado poco camino para un equipo que acababa de coronarse. Pero con un detalle que no es menor. Desde que la ganó, Argentina dejó de contar con Juan Martín Del Potro, hoy 6º del mundo, en la Davis, porque renunció a jugarla. Otros jugadores de peso, también consagrados en Croacia, la esquivaron como pudieron, con argumentos distintos: Federico Delbonis y Leonardo Mayer. Guido Pella se mantuvo dándole su apoyo a Orsanic, pero no fueron pocas las veces en las que se refirió al agotamiento mental que provocó la Davis en todos ellos. Otros fueron y vinieron. En Astana, con Diego Schwartzman, Andrés Molteni y Máximo González acompañando a Pella el conjunto albiceleste se cayó al pozo inevitable.
   Y en la Zona Americana, el campeón 2016 al menos tuvo un beneficio, no ser parte de la Ronda 1, por su condición de preclasificado. No jugó en febrero, con el inicio de la competencia y esperó hasta abril, donde la "suerte" arrojó a Chile como rival, nada menos. Argentinos y chilenos no se enfrentan desde el 2000, cuando también lo hicieron por la Zona Americana pero aquella serie no fue recordada por el tenis sino por la barbarie que se generó en el Parque O'Higgings de Santiago. Argentina abandonó la eliminatoria cuando en el segundo punto, que disputaban Nicolás Massú (hoy capitán de la albirroja) y Mariano Zabaleta, empezó a caer de todo desde las tribunas: hasta sillas y botellazos. Con corridas bajo escudos de carabineros, todo se desmadró con consecuencias no gratas para ambos lados. Por estos días los protagonistas quisieron hablar poco, o al menos minimizar ese antecedente, pero lo cierto es que la ciudad está muy atenta a lo que pueda pasar y bregando con el lema de la rivalidad y no de la enemistad. Como para mantener la calma.
   En este contexto, Argentina, con Diego Schwartzman a la cabeza, alcanzando justamente este lunes su mejor ránking histórico (15º del mundo), volverá a empezar. En menos de un año y medio pasó de la gloria al ocaso y Peque, que no tuvo el privilegio de integrar el equipo en el año de la consagración y tampoco pudo evitar el descenso en Astana, es la carta fundamental de Orsanic. Para hoy mismo el capitán apostó por el debutante Nicolás Kicker para el segundo singles y guardará a Pella como posible as para mañana en caso de necesitarlo fresco para otro de los individuales (si hay que reemplazar a Kicker). En dobles estarán dos especialistas: el tandilense Máximo González y el tucumano Guillermo Durán, también debutante en el certamen. Chile depositará todas sus esperanzas en el joven ascendente Nicolás Jarry, a quien Massú nominó para tres puntos. En singles lo acompañará Christian Garín y en dobles el experto Hans Podlipnik.
   La serie abrirá entonces con Kicker (87º) v. Jarry (64º) y luego Schwartzman (15º) v. Garín (217º). Mañana, desde las 14, primero se jugará dobles y luego los dos individuales restantes. Todos los partidos son a tres sets. Los antecedentes entre jugadores son pocos: Schwartzman está 2 a 0 sobre Jarry (le ganó este año en Río de Janeiro y Miami) y Jarry 1 a 0 sobre Pella (en febrero, en San Pablo). No hay historial entre Garín y Schwartzman ni entre Kicker y Jarry. Completa el equipo trasandino Tomás Barrios Vera.
   Hasta San Juan llegó el equipo argentino, a renovar el aire, a exponerse a un sol que aquí pega distinto, a tratar de armar una nueva identidad. Con el estadio Aldo Cantoni como escenario, en una cancha indoor blanda y lenta como les gusta a los argentinos y fundamentalmente con un marco que promete ser ruidoso y protagonista (unas cinco mil personas) da la sensación de que todo está listo. A 600 metros sobre el nivel del mar, en el valle Tulum, el búnker argentino tiene buena onda y se transmite. Este equipo quiere volver a empezar. Y si es con el pie derecho, mejor.

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