Ovación

Argentina apabulló al campeón

La tentación invita a hablar de una actuación que sirve para alumbrar un camino. Para volver a echar raíces en la búsqueda de una identidad reconocible. Y, sobre todo, para reforzar...

Miércoles 08 de Septiembre de 2010

La tentación invita a hablar de una actuación que sirve para alumbrar un camino. Para volver a echar raíces en la búsqueda de una identidad reconocible. Y, sobre todo, para reforzar la base de sustentación del proceso de Batista. La magnitud del rival también empuja a caer en la exageración. Porque ganarle por 4 a 1 a España, el mejor equipo del mundo reconocido unánimemente, representa mucho más que una recompensa anímica o un triunfo en un amistoso. Estas victorias siempre entregan señales promisorias de cara al futuro. Sirven para apuntalar un nuevo ciclo, para enfocar con mira telescópica el rumbo y para volver a reenganchar a la gente con ese sentimiento de pertenencia que genera la camiseta de la selección.

El equipo que puso ayer en la cancha Batista intentó tomar distancia del que jugó el Mundial de Sudáfrica. Apenas pasó un mes y días de la abrupta salida de Maradona como técnico y ya se nota que hay otra selección. Con casi los mismos nombres del ciclo pasado, pero en el horizonte se recorta otro equipo. Indudablemente la llegada del Checho actuó como un revulsivo tras la eliminación ante Alemania. Y mucho tiene que ver en esta transformación el modelo de España. El nuevo entrenador está convencido de que vale la pena imitar la fórmula del éxito de los campeones mundiales, más allá de que ayer el conjunto de Del Bosque no se pareció al que tiene el mundo a sus pies.

Se notó que Argentina jugó con otro espíritu colectivo. Cambió vértigo por pausa. Ahora es un equipo que intenta tejer juego con más paciencia que apuro. Es evidente que tomó muchas cosas de España. Le copió el mensaje y a los 10 minutos ya lo estaba poniendo de rodillas con una gran definición de Messi. Ahí pareció terminarse el partido. Sobre todo porque España mostró indicios de que realmente estaba jugando un amistoso. Funcionó a media máquina y no fascinó con su acostumbrada circulación de pelota. Del Bosque contribuyó a esta causa porque apostó por una formación en la que no estuvieron de entrada Casillas, Xavi, Sergio Ramos, Capdevilla, Fernando Torres y Pedro. Todos integrantes de la columna vertebral que logró el título mundial.

La antítesis fue la formación que puso Batista. Sólo movió al equipo cuando la cosa estaba juzgada y ya no había capacidad de reacción del rival. La definición de Higuaín y la corajeada de Tevez tras un blooper de Reina, pusieron la real distancia que hubo en cada puesta en escena.

No cabía en los planes de nadie que la historia ya estuviera definida en el primer tiempo. Por eso España incorporó algunas piezas estelares para encarar el complemento, como fueron los ingresos de Xavi Hernández y Pedro, pero ni ellos pudieron rescatar al equipo de su apatía. Ni siquiera la resolución de Llorente en el descuento modificó la tendencia, porque la contestación argentina fue inmediata con un cabezazo de Agüero.

Argentina goleó a España y eso sí es noticia. Aunque la nota más trascendente de la noche fue la confirmación de que los jugadores albicelestes sacaron la cara en una prueba de lujo y de carácter para que Batista sea confirmado como el sucesor de Maradona. l

 

 

10 añosHacía 133 partidos que a España no le hacían 4 goles. La última vez fue hace 10 años, el 16/8/2000 en Hannover, cuando Alemania lo venció por el mismo marcador: 4 a 1. Además, en los 7 partidos del Mundial de Sudáfrica le habían señalado sólo 2 tantos (Suiza y Chile).

 

 

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