Lunes 30 de Junio de 2008
No hay mejor manera de despedirse en lo más alto. Eso es lo que consiguió Luis Aragonés, que ayer dejó la conducción de selección española, tras lograr en Viena el mayor éxito futbolístico de la historia del país ibérico. El veterano entrenador, con llamativa serenidad, consideró que la conquista de la Eurocopa 2008, representó "el deber cumplido".
"No exteriorizo mucho las cosas porque considero que es el deber cumplido. Hemos trabajado bien, ganamos y punto", resumió el técnico, quien había adelantado su salida de la selección al término de la competencia celebrada en Austria y Suiza porque nadie de la federación había hecho nada para retenerlo.
El DT confesó estar "muy contento por los jugadores y por toda España. Los futbolistas sabían la fe que les tenía. Creo que tenemos un equipo extraordinariamente bueno, capaz de jugar ante cualquier rival y romperlo cuando toca la pelota", analizó.
Por su parte, el capitán Iker Casillas reveló que con la consagración en Viena cumplió "uno de los objetivos" de su carrera profesional. "Quería ganar algo con esta selección, después de haber jugado tantos partidos por ella. Todavía no soy consciente de lo que hemos logrado, no puedo explicar lo que siento, sólo tengo una alegría inmensa", puntualizó el arquero de Real Madrid.
Finalmente, Casillas le dedicó el triunfo a los "graciosos" que estigmatizaban al seleccionado español porque le costaba pasar los cuartos de finales. "Ahora se van a tener que callar la boca. Nos hemos quitado ese mote a lo grande... con el título", gritó eufórico el destacado jugador merengue y mejor arquero del torneo europeo. l