Martes 04 de Octubre de 2022
Inofensivo hasta la exasperación. Esta fue la sensación que quedó flotando en el Coloso. Newell’s no generó ni una jugada de gol y el empate sin goles con el pobrísimo Arsenal, que anda penando con el promedio, fue un duro castigo. Es cierto que la injusta roja a Djorkaeff Reasco en el cierre del primer tiempo lo perjudicó. Pero ni antes, y mucho menos después, hizo algo para merecer la victoria. Así es que debió resignarse a un punto que igual suma, aunque poco, para clasificar a la Copa Sudamericana
El juego que peor juega y menos le gusta le tocó asumir este lunes a Newell’s. Se siente más a gusto cuando cede la iniciativa, y ayer fue lo contrario. Y si bien dominó la pelota en la primera etapa, terminó cayendo en el embudo que construyó Arsenal. Hasta tres cuartos, el local avanzaba desde el manejo prolijo de Pablo Pérez. Pero desde allí, cada intento se diluía. Con espacios reducidos, le costaba filtrarse ante un rival que se dedicó a protegerse. La pretensión ofensiva del equipo de Leonado Madelón se redujo a meter pelotazos para que los puntas Lomónaco y Apaolaza choquen una y otra vez contra la defensa rojinegra
Las escasas aproximaciones de Newell’s fueron con algún que otro centro de Francisco González desde la izquierda. Movedizo y chispeante, el zurdo era uno de los pocos que inquietaba algo. Es que la lepra no desbordaba por el otro lado y aparte carecía de juego interior. Reasco resolvía mal. Juanchón García no recibía ninguna clara. Y cuando Pérez se la puso en la cabeza para el gol, en la primera acción seria del partido, recién en el adicional de la primera etapa, el nueve la dejó en las manos de Alejandro Medina.
Tan malo fue el primer tiempo como el fallo de Yael Falcón Pérez de expulsar a los 43’ a Reasco. El ecuatoriano tocó sin intención a Medina cuando el uno ya tenía la pelota en su poder. Para el juez, la acción mereció la segunda amarilla. Entonces la bronca estalló en el Parque.
El desarrollo del partido se emparejó con Newell’s teniendo uno menos. Arsenal dispuso de más lugares libres por donde contraatacar, aunque Velázquez y Lema no defeccionaron en el mano a mano.
Frente a la adversidad numérica Juan Sforza se puso el equipo al hombro. Progresó con la autoridad y la firmeza suficiente para soportar la marca adversaria. Igual no era suficiente. González enfilaba hacia el arco y no encontraba compañeros cerca con quien asociarse.
La mínima tranquilidad del conjunto rojinegro era que Arsenal mostraba sus enormes limitaciones y ni siquiera se le arrimaba. Entre la impotencia de la lepra y la pobreza del equipo de Sarandí, el partido era soporífero.
Y como suele ocurrir en enfrentamientos sin emociones, las situaciones polémicas adquieren mayor relevancia. Fue lo que pasó con la mandada de Lema, que se la empaló para que Garro se vaya al gol. Goñi lo bajó y el árbitro sancionó penal, pero de inmediato dio marcha atrás, por indicación del juez de línea y marcó posición adelantada.
Impotente, la lepra dejó escapar una buena oportunidad para arrimarse un poco más a la Copa Sudamericana. Sigue en carrera, pero no puede ser tan inofensivo. De lo contrario, le puede traer un dolor de cabeza.