Viernes 12 de Noviembre de 2021
Angel Di María se reinventó en la selección argentina. El crack rosarino hoy es una pieza irreemplazable del equipo de Lionel Scaloni. Y recuperó protagonismo a fuerza de goles trascendentales, que además fueron de una factura extraordinaria. Con el de la victoria clave 1 a 0 ante Uruguay, rumbo al cada vez más cercano Mundial de Qatar.
Di María fue determinante en el partido trabado y luchado que se disputó en Montevideo ante un Uruguay que vendió cara la derrota, a pesar de las grandes limitaciones del equipo del Maestro Tabárez. El excanalla y actual jugador del PSG francés inventó un golazo tremendo ante la celeste clavando la pelota en el ángulo charrúa. Así la selección encaminó un triunfazo que lo pone con un pie en Qatar 2022.
Hay que recordar que Angelito viene de anotar el tanto de la victoria en la final de la Copa América, con Brasil en el Maracaná, donde la selección logró consagrarse campeón tras una pronunciada sequía.
Argentina tiene el boleto al alcance de las mano para ir a Qatar, tras la valiosísima victoria 1 a 0 ante Uruguay, lograda con el latigazo fenomenal de Angel Di María. La selección de Scaloni no brilló, pasó sofocones, pero con piloto automático se sacó de encima a un rival incómodo y ya mira bien de cerca el Mundial. Incluso, dándose el lujo de preservar a Lionel Messi (se repone de una dolencia en la rodilla), que apenas estuvo los 15 minutos finales en el estadio de Peñarol. Se viene Brasil el martes y la chance real de asegurar la presencia en la Copa del Mundo del año que viene.
En el primer tiempo, Argentina le sacó petróleo a una genialidad de Angel Di María. El rosarino se paró en diagonal al arco desde la derecha para inventar el chanfle justo de zurda que se coló en el ángulo del arco charrúa. Golazo que desató rápido el ovillo de un partido que desde el vamos era chivo porque el local salió a morder y meter garrote en todos los sectores.
Pero Angelito simplificó todo en la etapa inicial con una tremenda conquista cuando la selección aceleró a fondo por primera y única vez en aquel primer tiempo.
Di María tomó la posta goleadora de su coterráneo Lionel Messi, que arrancó sentado en el banco de relevos para no arriesgar.
En aquel primer tiempo Uruguay fue todo coraje y empuje, con escasa claridad, pero generando peligro al fin. Y allí emergieron los reflejos de Dibu Martínez para bancar los trapos. Primero le tapó el tiro a Nández y después a Vecino. Y en el medio de esas acciones el pistolero Suárez abolló el palo derecho albiceleste, con un remate desde afuera. Ahí ligó la selección.
Argentina se fue al descanso arriba en el marcador y con superioridad abrumadora en la tenencia prolija de la pelota, pero con la Celeste más picante a la hora de arrimar peligro. Pero allí apareció la gran figura de Dibu Martínez, que parece haber achicado desde hace tiempo las dimensiones del arco albiceleste.
A Paulo Dybala le quedó tan grande como el río de la Plata ser el reemplazo de Lionel Messi. Sólo robó la pelota y asistió a Di María en el gol. Pero luego ni por asomo fue el conductor albicelste.
Ni Lo Celso ni De Paul hicieron pie y Argentina se quedó sin la tenencia del primer tiempo. El equipo de Scaloni se partió como pocas veces en su ciclo y también hubo desatenciones por exceso de confianza en la salida.
Scaloni fue el primero en advertir que su equipo había perdido la brújula. Entraron Papu Goméz por Lautaro Martínez y hubo enroque rosarino entre Angel Correa por Di María.
Uruguay empujó con la lanza, pero sin ideas claras, ya que los ataques se diluían a medida que se acercaba al área albiceleste.
A los 30 del segundo tiempo saltó a la cancha la Pulga en reemplazo de Lo Celso. Leo jugó de menos a más, se lo notó lento en los traslados como buscando ganar confianza y en el cierre se soltó con un par de toques hacia adelante y con un disparo al arco que se fue muy desviado.
En el cierre Uruguay empujó y se lo perdió Alvarez de manera increíble con un cabezazo por encima del travesaño. Argentina resistió y logró tres puntos de oro que lo ponen, salvo una catástrofe, en el Mundial de Qatar.